Marcelo Gallardo se va de River: el balance de un ciclo que demandó una inversión millonaria y terminó sin vueltas olímpicas

Tras un año y medio, el Muñeco le pone punto final a su regreso a Núñez con una efectividad del 53%, eliminaciones en copas y sin poder revertir la fragilidad deportiva. La derrota con Vélez fue el detonante y dirigirá su último partido este jueves ante Banfield.

El ciclo más exitoso en la historia de River Plate tuvo una segunda parte que terminó en decepción. Marcelo Gallardo decidió dar un paso al costado y no continuará como técnico del club, luego de una reunión con el presidente Stefano Di Carlo y el mánager Enzo Francescoli tras la derrota por 1-0 ante Vélez. Su regreso, que duró un año y medio, estuvo marcado por la falta de títulos y una sensación de fragilidad que los casi 80 millones de dólares invertidos en refuerzos no lograron revertir.

Desde su vuelta el 10 de agosto de 2024 hasta este jueves, el Muñeco dirigió al equipo en 85 partidos oficiales. Las estadísticas reflejan la irregularidad del proceso: cosechó 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas, lo que arroja una efectividad del 53,72%. El porcentaje de triunfos, apenas un 41,18%, quedó muy lejos de las cifras de su primera etapa gloriosa.

Para el entrenador, que en su presentación había pedido «recuperar un espíritu de club y de equipo», el desafío se volvió cuesta arriba. Su primera medida fue una profunda renovación del plantel que había dejado Martín Demichelis, pero la fuerte inversión en jugadores como Germán Pezzella, Maximiliano Meza y Kevin Castaño no se tradujo en un rendimiento colectivo sólido. Salvo excepciones como Marcos Acuña, la mayoría de las incorporaciones no hicieron pie en el equipo.

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Las eliminaciones en partidos clave fueron el golpe de gracia para el proyecto. River quedó afuera de la Copa Libertadores 2024 en semifinales ante Atlético Mineiro y en cuartos de 2025 frente a Palmeiras, ambas por goleada. A esto se sumaron caídas inesperadas contra Independiente Rivadavia en Copa Argentina y la derrota por penales ante Talleres en la Supercopa Internacional, un déficit recurrente en su gestión. La flaqueza mental del equipo quedó expuesta en una racha alarmante: hace 18 partidos que no logra dar vuelta un resultado y perdió los últimos 11 encuentros en los que comenzó en desventaja.

Incluso las virtudes que lo consagraron en su primer ciclo, como la lectura táctica y los cambios durante los partidos, se convirtieron en un déficit. Se lo notó errático en la toma de decisiones, como la insistencia con futbolistas de bajo rendimiento o los cambios de rumbo en la titularidad de referentes como Paulo Díaz. El único saldo positivo fue en el Superclásico, donde consiguió dos victorias y una derrota frente a Boca.

En un video difundido por las redes del club, Gallardo se despidió con un mensaje cargado de autocrítica y dolor. Sobre el final de su etapa, admitió la frustración por no alcanzar las metas propuestas: “Me invade la emoción y el dolor por no poder cumplir con los objetivos. Simplemente agradecer también a aquellos que realmente han creído en mí, en todo mi cuerpo técnico, para representar a esta enorme institución”.

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