Forestoindustria: advierten que los aserraderos exportan con rentabilidad negativa para no perder el mercado de EEUU y quedan en desventaja con Brasil

Un fallo judicial de la Corte Suprema en Estados Unidos y una posterior contramedida arancelaria, dejaron al sector forestal argentino en una posición de mayor fragilidad. A la incertidumbre externa se suman problemas de competitividad interna por el atraso tecnológico y un dólar "planchado".

El optimismo inicial que generó el acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos se diluyó en un manto de incertidumbre para la forestoindustria. Lejos de un panorama claro, los empresarios del sector no solo enfrentan un escenario internacional adverso que los dejó en desventaja frente a Brasil, sino que también luchan con problemas internos que los obligan a exportar “incluso a rentabilidad negativa” para no perder clientes. La falta de competitividad, producto del atraso tecnológico y un tipo de cambio desfavorable, golpea directo en la estructura de costos de los aserraderos.

El consultor forestal Ronald Vera explicó a Misiones Online, que la situación es “muy difusa” y que los datos sobre el acuerdo son escasos. Por otra parte el tablero comercial cambió drásticamente la semana pasada, cuando la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos invalidó los aranceles que la administración Trump había impuesto a varios países. Sin embargo, la reacción del exmandatario fue inmediata. “Trump rápidamente reaccionó con una contramedida imponiendo un arancel general del 15%”, detalló Vera. Esta medida modificó por completo las reglas de juego.

El nuevo esquema perjudicó directamente a la Argentina. El referente sostuvo que Brasil, que antes enfrentaba un arancel del 40%, ahora no tendría ninguna carga, mientras que los productos argentinos sí mantendrían gravámenes. “De haber estado mejor que Brasil la semana pasada, hoy estamos peor”, sentenció el especialista. Esta desventaja se suma a un problema de fondo: aun con órdenes de compra concretas desde Estados Unidos, los números no cierran para los productores locales.

Vera advirtió que varios empresarios tomaron la decisión de seguir operando con el mercado norteamericano para mantener los vínculos comerciales, aunque eso signifique perder dinero. Para el consultor, la situación tiene un límite claro: “Un empresario puede resignar el beneficio económico de su negocio, pero no eternamente”. A este frente se suma la parálisis del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que tras 25 años de negociaciones volvió a ser tratado en el Parlamento Europeo, lo que deja a Asia como el único destino seguro para la producción forestal argentina.

Consultado sobre las causas de la falta de competitividad, Vera descartó que el problema radique en los salarios o la presión tributaria, ya que es similar a la de países vecinos como Brasil. En cambio, apuntó a dos factores estructurales. Por un lado, una marcada “obsolescencia tecnológica en gran parte del parque industrial”, donde de unas 400 empresas, solo 10 o 15 invirtieron en modernizarse en la última década. Por otro lado, criticó el “dólar planchado artificialmente”, que distorsiona los costos y la rentabilidad.

Este combo de factores impacta directamente en la creación de empleo. Si bien el consultor aclaró que no se registraron nuevas olas de despidos en las últimas semanas, sí remarcó que el mercado laboral del sector está completamente frenado. “No se evidencia que haya contratación de personal”, aseguró, y contrastó la situación actual con la de años anteriores, cuando en esta época del año las búsquedas de operarios, choferes y personal de mantenimiento eran constantes en las plataformas de empleo.

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