El Colegio San Basilio demostró en su stand en la jornada de Alfabetización e Innovación Educativa que se llevó a cabo en el Centro del Conocimiento de la ciudad de Posadas, cómo desarrolló durante 2025 una experiencia pedagógica innovadora que integró robótica, impresión 3D y programación en los niveles inicial, primario y secundario, en el marco de un trabajo articulado entre docentes, equipo directivo y capacitadores externos. La propuesta permitió llevar al aula proyectos tecnológicos adaptados a cada etapa educativa y culminó con una iniciativa institucional por el 60° aniversario de la institución.
La experiencia fue impulsada por Ariana, profesora de nivel secundario, y Gabriela, docente de educación inicial, quienes señalaron que el proceso representó un desafío importante desde lo pedagógico y lo formativo. Según explicaron, el proyecto comenzó a partir de una invitación a incorporar herramientas de robótica, modelado e impresión 3D, con el objetivo de diseñar propuestas concretas para ser trabajadas directamente en las salas y aulas.
Durante el año, el equipo directivo y docentes de los distintos niveles trabajaron de manera conjunta con los capacitadores del SPEPM, quienes acompañaron el proceso de formación en modelado digital, impresión 3D, programación y robótica aplicada a dispositivos educativos. “Nos ayudaron un montón en todo lo que tiene que ver con la modelización, la impresión 3D y la programación de los dispositivos que luego se usan en el aula”, destacaron.
En el nivel inicial se desarrollaron tres modelos específicos pensados para las salas, mientras que en el nivel primario el trabajo se concentró en el primer ciclo. En el nivel secundario, en tanto, las actividades se implementaron con estudiantes de primer y segundo año, además de formar parte de un proyecto institucional más amplio.
Uno de los hitos de la experiencia fue la participación del área tecnológica en la maratón por los 60 años del Colegio San Basilio, para la cual se realizaron impresiones 3D de medallas y trofeos. Las docentes señalaron que este tipo de producciones permitió visibilizar el trabajo realizado a lo largo del año y darle un sentido concreto a los aprendizajes vinculados a la tecnología.
Ariana y Gabriela coincidieron en que, si bien desde afuera la impresión 3D o la robótica pueden parecer procesos simples, en la práctica implican múltiples etapas y conocimientos. “Dentro de cada dispositivo hay un montón de conexiones y procesos que uno va descubriendo mientras aprende”, explicaron, y remarcaron que el aprendizaje docente fue constante a lo largo de todo el proyecto.
Finalmente, destacaron el impacto positivo de llevar estas herramientas al aula. Señalaron que, aunque se trata de un trabajo que requiere tiempo, formación y dedicación, los resultados son altamente gratificantes. “Ver cómo funciona cuando lo aplicás en el aula es muy lindo. Es un desafío grande, pero también muy importante y muy enriquecedor”, concluyeron.
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