Carlos III respalda a la Justicia tras la detención del príncipe Andrés en una causa vinculada al caso Epstein: “Las autoridades cuentan con nuestro apoyo incondicional”

La detención de Prince Andrew sacudió este jueves a la Casa Real británica y volvió a colocar al entorno de King Charles III en el centro de la escena pública. Según informó la BBC, el hermano menor del monarca fue arrestado por la policía en el marco de una investigación que lo vincula con presuntas irregularidades relacionadas con el financista estadounidense Jeffrey Epstein y su red de delitos sexuales.

El procedimiento se llevó a cabo en horas de la mañana en Wood Farm, una residencia ubicada dentro de la finca de Sandringham, en el condado de Norfolk, donde el exduque de York se había instalado recientemente. De acuerdo con medios británicos, varios vehículos sin identificación ingresaron al predio poco después de las ocho, en un operativo que incluyó agentes vestidos de civil y el retiro de documentación y equipos informáticos. Trascendió además que el Palacio de Buckingham no habría sido notificado previamente sobre la detención.

Las autoridades confirmaron que, además del arresto, se realizan registros en propiedades asociadas al príncipe en otros puntos del país, entre ellos Berkshire. No se descarta la incautación de teléfonos móviles, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos que podrían resultar relevantes para el avance de la causa.

Ante la repercusión del caso, el rey Carlos III emitió un comunicado oficial en el que manifestó su “profunda preocupación” por la situación. En el texto, subrayó que el proceso deberá desarrollarse de manera “completa, justa y adecuada” y garantizó la cooperación de la familia real con las autoridades competentes. También remarcó que la ley debe seguir su curso y evitó realizar más comentarios mientras la investigación continúa.

El trasfondo judicial se relaciona con la reciente publicación de material conocido como los “archivos Epstein”, una serie de correos electrónicos, imágenes y documentos que salieron a la luz en Estados Unidos y que habrían reavivado sospechas sobre el rol del príncipe durante su etapa como enviado especial para comercio internacional del Reino Unido. En particular, se analiza si pudo haber compartido información sensible obtenida en viajes oficiales a países como Hong Kong, Vietnam o Singapur.

De comprobarse, esos hechos podrían encuadrarse en la figura de mala conducta en cargo público, un delito considerado de extrema gravedad en el ordenamiento británico. Esta tipificación contempla penas severas, incluso de prisión prolongada.

En paralelo, la policía también revisa denuncias previas sobre la presunta llegada al Reino Unido de una mujer con fines sexuales vinculada al entorno del príncipe, un episodio que ya había sido examinado de manera preliminar años atrás. Fuerzas policiales de distintas jurisdicciones, incluidas Surrey, Essex y Escocia, evalúan ahora si existen elementos suficientes para avanzar con cargos adicionales.

El caso vuelve a poner bajo presión a la monarquía británica, que en los últimos años ha intentado reconfigurar su imagen pública tras una serie de controversias internas. Mientras tanto, el proceso judicial avanza y la atención mediática permanece centrada en los próximos pasos que definan el futuro inmediato del príncipe Andrés.

FUENTE: Infobae.

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