Campo Viera inaugurará su primer Museo Rural que se llamará “Nasha Jata” y funcionará en un antiguo secadero de té

Este viermes se inaugurará oficialmente en Campo Viera el Museo Rural “Nasha Jata”, impulsado por Jorge Antonio Bahniuk y su esposa Ana María Preissler. Funciona en un antiguo secadero de té y busca rescatar la historia productiva, familiar y comunitaria de la zona.

Campo Viera tendrá desde este jueves su primer Museo Rural, un espacio destinado a preservar la memoria productiva, social y cultural de la colonia. Se trata de “Nasha Jata”, que en ucraniano significa “nuestra casa”, un emprendimiento familiar impulsado por Jorge Antonio Bahniuk y su esposa Ana María Preissler, junto a hijos, hermanos y vecinos, en un edificio que supo ser uno de los primeros secaderos de té de la región.

“Justamente el día de mañana estaremos inaugurando oficialmente el museo Nasha Jata, perteneciente a nuestra familia, donde con mi señora, mis hijos, mi familia y mis hermanos colaboramos para ponerlo en marcha. Es un antiguo secadero de té, donde funcionó uno de los primeros secaderos de la zona”, expresó Bahniuk. Con el paso del tiempo, el edificio se transformó en un galpón de uso rural, hasta que la familia decidió recuperarlo con un nuevo sentido histórico y cultural.

El proyecto nació a partir de la inquietud de rescatar objetos, herramientas y vivencias del pasado. “Siempre lo veníamos mirando y principalmente mi señora pensaba en hacer un museo, donde en ese espacio se rescate un poco toda la historia, las vivencias, los elementos antiguos y las herramientas que fueron utilizadas en la época de la labranza de la tierra”, explicó. El objetivo, sostuvo, fue “dejar plasmada esa historia y rendir un homenaje a toda esa comunidad que hizo grande a nuestro pueblo y a nuestra provincia”.

Bahniuk remarcó el fuerte vínculo del museo con la inmigración. “Somos hijos de inmigrantes. En mi caso, mis abuelos vinieron desde Ucrania con mi padre cuando era chiquito. Llegaron primero a Buenos Aires y luego se instalaron en Misiones, aquí en Campo Viera. Desde esa fecha esta chacra pertenece a nuestra familia”, señaló. En ese contexto, el nombre elegido sintetiza ese arraigo: “Le pusimos Nasha Jata porque en ucraniano significa ‘nuestra casa’. Nosotros nacimos ahí, nos criamos ahí y lo sentimos tan nuestro”.

El museo no solo reúne elementos familiares, sino también aportes de la comunidad. “No es solo un homenaje a la familia, sino también a los vecinos que se acercan y donan elementos de la época. Es un gusto tenerlos en exposición y ver cómo la gente mayor se emociona cuando reconoce herramientas que en su momento fueron furor en las chacras”, destacó.

Además de su valor histórico, el emprendimiento busca diversificar la actividad rural. “Somos productores tealeros y yerbateros, y también es una forma de diversificar lo que es la colonia”, indicó Bahniuk, quien también se refirió a la situación actual del sector yerbatero. “La yerba tuvo un golpe muy fuerte con los bajones de precio. Hoy se ve poco mantenimiento en los yerbales porque el productor tiene que poner plata encima. Es una situación muy difícil que repercute en toda la economía local”, afirmó.

El trabajo familiar fue clave para concretar la iniciativa. “Hace más de dos años empezamos con este proyecto de revalorizar y recuperar la historia. Me acompañan mis hijos, mis nueras, mis hermanos y muchos vecinos y amigos que acercan elementos para que formen parte del museo”, contó.

“Nasha Jata” se convierte así en el primer museo rural de Campo Viera, ubicado en la Sección Sexta, Colonia Osvaldo, y ofrece más que una visita histórica. El predio incluye senderos entre plantaciones de té y yerba mate, un recorrido por el monte nativo y un acceso al arroyo Viera, con espacios para descanso. “El visitante puede recorrer los senderos, llegar al arroyo y disfrutar del entorno natural”, explicó Bahniuk.

La inauguración oficial se realizará este viernes por la mañana, de manera protocolar, con la presencia de autoridades, familiares y colaboradores. Desde las 15 hasta las 20 horas el museo quedará habilitado al público. Los sábados abrirá de 8 a 11.30 y de 15 a 20, y los domingos de 15 a 20 horas. El acceso tendrá un costo destinado al mantenimiento del espacio, con información que será difundida a través de las redes sociales del museo.

Jorge y Ana, propietarios

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