Más de 1.000 puestos fueron gestionados en la última temporada solo para tareas de vendimia, en una de las actividades de producción primaria que lidera la generación de empleo en el agro argentino, según el Observatorio Vitivinícola Argentino.
Con el inicio del pico de cosecha entre fines de febrero y principios de marzo, las fincas vitivinícolas de Mendoza y San Juan vuelven a convertirse en uno de los principales motores de empleo temporal del país.
La vendimia, celebrada cada verano, no solo marca el ritmo productivo de la industria del vino, sino también dinamiza de manera significativa las economías regionales.
La vitivinicultura es, según el Observatorio Vitivinícola Argentino (2024), la actividad agroindustrial que más empleo temporal genera por hectárea en el país: alcanza los 73 puestos de trabajo, muy por encima de otros cultivos extensivos como los cereales (8), el trigo (6), el maíz y el girasol (3) y la soja (2).
Este dato explica por qué, en época de vendimia, la demanda laboral se multiplica y adquiere un fuerte impacto social y económico en las provincias productoras.
De acuerdo con el relevamiento de demanda laboral realizado por Grupo Gestión, durante la vendimia 2025 se gestionaron 1.054 puestos vinculados específicamente a tareas en fincas, entre trabajadores de campo y perfiles técnicos especializados.
La cifra anticipa un escenario similar para la temporada 2026, en línea con el volumen de actividad previsto para la cosecha.

Alta demanda de mano de obra en el viñedo
Entre los perfiles más solicitados se encuentran cosechadores y personal para labores complementarias como deshojado, despalillado de racimos, limpieza de viñedos y mantenimiento general.
A su vez, las fincas requieren capataces o jefes de finca, ficheros, maquinistas especializados en tractores, plataformas de recolección y vendimiadoras mecánicas, ingenieros agrónomos y choferes de camiones.
La concentración de tareas en un período acotado obliga a las empresas vitivinícolas a planificar con anticipación la incorporación de personal eventual. La estacionalidad y la necesidad de contar con perfiles específicos y capacitados convierten a la gestión del capital humano en un factor estratégico para garantizar el ritmo de cosecha y la calidad del producto final.
“La correcta selección y administración de estos perfiles resulta clave para garantizar el desarrollo ordenado de la cosecha, minimizar riesgos operativos y cumplir con los estándares productivos que exige la industria vitivinícola”, explicó Cecilia Tonelli, Jefa de Reclutamiento y Selección en Grupo Gestión.

Impacto en las economías regionales
En Mendoza y San Juan, donde la vitivinicultura es una actividad estructural, la vendimia representa uno de los momentos de mayor generación de empleo del año.
La movilización de trabajadores temporarios, técnicos y profesionales impacta de manera directa en el comercio, el transporte y los servicios vinculados a la cadena productiva.
Con estos indicadores, la Vendimia 2026 vuelve a confirmar el rol estratégico de las fincas mendocinas y sanjuaninas como impulsoras de empleo temporal en el agro argentino, en una actividad que combina tradición, valor agregado y fuerte capacidad de dinamización económica regional.




