Con una gestión municipal sostenida, altos niveles de aprobación y un perfil asociado a la transformación urbana, el intendente de Posadas aparece bien posicionado en mediciones recientes como una de las figuras del misionerismo con proyección provincial.
En el tablero político misionero, algunos nombres empiezan a ganar densidad sin estridencias. Uno de ellos es el del intendente de Posadas, Leonardo “Lalo” Stelatto, que asoma entre las figuras que los misioneros observan con atención de cara a las definiciones provinciales de 2027.
El posicionamiento de Stelatto no es producto de una irrupción repentina ni de una construcción discursiva acelerada. Por el contrario, se apoya en una trayectoria de gestión que lo mantuvo durante más de seis años consecutivos entre los cinco intendentes mejor calificados del país, según rankings elaborados mes a mes por diversas encuestadoras y consultoras de alcance nacional.

Ese reconocimiento se asentó en una transformación profunda de la capital provincial, visible en la expansión del asfaltado barrial, la mejora sostenida de la infraestructura urbana, el cuidado de los espacios verdes, la creación y mantenimiento de plazas, la iluminación en los barrios, la limpieza permanente y un sistema de recolección de residuos que elevó estándares. A ello se suma una oferta de servicios, actividades culturales, recreativas y de acompañamiento social con niveles de planificación y profesionalismo poco habituales en el ámbito municipal.
Ese capital de gestión, medido durante su primera administración y la mitad de la segunda, sumó recientemente un dato político relevante. En una encuesta realizada por una consultora con sede en Buenos Aires —que estaría trabajando bajo las órdenes del gobierno nacional con el foco principal evaluar eventuales candidatos de La Libertad Avanza para disputar la gobernación de Misiones— el nombre de Stelatto apareció de manera sorpresiva entre las preferencias de los misioneros.

El resultado generó sorpresa en ese espacio, que no esperaba niveles tan altos de adhesión para un dirigente identificado con el misionerismo, peleando cabeza a cabeza con los libertarios mejor posicionados.
Según los datos relevados, la imagen positiva del intendente no se limita a Posadas. Por el contrario, muestra un grado de aceptación significativo en el interior provincial, donde se le reconoce un perfil de “hacedor” y una modalidad de gestión asociada a resultados concretos.
En ese marco, se repite una valoración que atraviesa distintos departamentos: la idea de que “ojalá haga en toda la provincia lo que hizo en Posadas”, una síntesis simple pero potente del modo en que se percibe su paso por la capital.
Stelatto no fue el único dirigente del oficialismo provincial incluido en ese relevamiento, al que tuvo acceso el diario Misiones On Line, aunque sí el mejor posicionado. En el mismo escenario aparecen otros nombres que forman parte de una generación política en plena construcción. Entre ellos, Sebastián Macías, joven profesional con formación política y ejecutiva, actualmente al frente de la Legislatura provincial, que comienza a ser medido como una figura con proyección.

También se menciona al vicegobernador Lucas Romero Spinelli, con una fuerte adhesión entre los sectores juveniles y un perfil que combina gestión y cercanía generacional; y al exgobernador Oscar Herrera Ahuad, a quien se le reconoce una conducción laboriosa durante la pandemia y que hoy articula la relación de Misiones con la Nación desde su rol en el Congreso, con un marcado énfasis en la defensa de los reclamos históricos de la provincia.
En ese entramado de nombres y trayectorias, el caso de Stelatto aparece asociado a una lógica particular: la de una construcción silenciosa, basada en gestión, continuidad y previsibilidad.
Una importante fuente de La Libertad Avanza de Misiones, que tuvo acceso a las encuestas, confirmó a Misiones Online que los datos “causaron sorpresa” aunque “sabíamos que Posadas es vista en todo el país como una de las ciudades mejor administradas”.
Sin anuncios ni lanzamientos, su figura empieza a instalarse en la conversación política como una referencia posible para una etapa futura. En un contexto donde los experimentos generan cautela y la estabilidad se valora como activo, la experiencia acumulada en Posadas comienza a leerse, cada vez más, en clave provincial.








