El empresario cárnico Abel Motte analizó cómo la apertura de nuevos mercados, especialmente Estados Unidos, modificó la comercialización de ganado. Aseguró que el proceso encarece la carne en el corto plazo, pero impulsa inversión, empleo y una recuperación gradual del stock ganadero.
Entrevista FM Radio República
La creciente demanda internacional de carne vacuna “ha generado un cambio muy grande en el movimiento comercial de la hacienda en pie. Hasta hace poco se vendía totalmente el gordo liviano directamente para faena, y hoy se está comprando ese mismo animal para engordarlo y llevarlo a más kilos”, afirmó Motte.
Según detalló, la demanda estadounidense apunta a animales de alrededor de 440 kilos, por lo que “un animal de 330 kilos se compra y se engorda, lo que disminuye la oferta para el mercado interno y genera un aumento de precio”.
El empresario aclaró que el fenómeno no se limita a Estados Unidos. “También pasa con China y con Europa. Han aumentado el consumo y han aumentado los precios”, dijo. No obstante, precisó que el mercado norteamericano compra solo determinados cortes, tales como “cuarto trasero, nalga y cuadril, pero no lleva asado ni vacío”.

En ese sentido, estimó que esta dinámica podría generar una mayor disponibilidad de ciertos cortes en el mercado local. “Eso va a generar una sobreoferta en el mercado interno y, en consecuencia, una baja de precios en esos cortes”, sostuvo. Además, remarcó que el país del norte “no se lleva la media res completa”, dado que deja cortes como paleta, aguja y osobuco.
«Argentina debería duplicar su stock ganadero»
Consultado sobre la relación entre exportación y precios internos, Motte indicó que la única salida estructural es aumentar la producción. “Con aumento de producción de ganado en pie se puede equilibrar la situación, pero es muy lento. No es de la noche a la mañana, no es como el pollo o el cerdo”. En ese marco, consideró que Argentina debería duplicar su stock ganadero: “Hoy tenemos una cabeza por habitante. En países como Brasil, Paraguay o Uruguay es dos por uno, y por eso satisfacen el mercado interno y el externo”.
El empresario remarcó que la mejora en la rentabilidad modificará la lógica del sector. “Hace un tiempo atrás el productor ganadero perdía dinero o empataba. Hoy que empieza a ganar, lo va a ver como un negocio y va a hacer una inversión muy grande y a largo plazo”. Sin embargo, advirtió que el proceso llevará tiempo: “Calculemos 15 o 20 años. Hoy no hay hembras, no hay vientres, y el productor va a guardarlos para producir más, lo que reduce la oferta actual”.
Impacto negativo en el consumo interno
Motte reconoció que el impacto en el consumo interno es negativo. “El argentino no tiene poder adquisitivo para comprar precios internacionales. Si hablamos solo de la carnicería, es perjudicial y se va a tener que reemplazar consumo de carne vacuna por cerdo o pollo”, señaló. Como ejemplo, recordó que “antes comer un pechito de cerdo era un lujo y hoy vale la mitad que el asado”.

De esta manera, planteó una mirada más amplia del escenario económico. “Hay miles de trabajadores de la carne que están recuperando su puesto de trabajo y una estructura que estaba ociosa en un 60% hoy se empieza a recuperar. Mirándolo como argentino, es positivo”.
«En comercio exterior quiero tranca abierta, vender más y que entren dólares. Vamos a sufrir en costos, sí, pero es un esfuerzo general para levantar la Argentina”, opinó.
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— misionesonline.net (@misionesonline) February 10, 2026

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