La cúpula política del Gobierno nacional se reunió este miércoles al mediodía en la Casa Rosada para ultimar definiciones sobre la estrategia parlamentaria y los apoyos necesarios en el Congreso para la ** reforma laboral**, cuyo tratamiento en el Senado está previsto para el próximo 11 de febrero en el marco de las sesiones extraordinarias.
El encuentro, encabezado por el jefe de Gabinete Manuel Adorni, concentró a los principales referentes del oficialismo: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior Diego Santilli y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt.
También participó de la reunión el ministro de Economía Luis Caputo, quien se ha convertido en invitado habitual debido a que varios de los temas bajo análisis —especialmente los vinculados con aspectos fiscales del proyecto— están directamente relacionados con el presupuesto y la recaudación.
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La reunión, que se extendió por aproximadamente dos horas, tuvo como objetivo central ejercer una fotografía actual de los votos en la Cámara alta, evaluar la adhesión de bloques y definir los posibles puntos de tensión que podrían surgir durante la votación. Según fuentes oficiales, Bullrich fue la encargada de hacer un “pantallazo” de cómo se viene dando la negociación y de señalar escenarios críticos, así como alternativas ante eventuales disidencias.
El Gobierno busca consolidar una media sanción en el Senado como paso fundamental para avanzar hacia la sanción definitiva de la reforma laboral, que constituyó uno de los ejes prioritarios de la agenda planteada por el presidente Javier Milei para las sesiones extraordinarias. La necesidad de unidad interna y de aliados externos es clave, ya que el oficialismo no cuenta con mayoría propia y necesita sumar apoyos de bloques dialoguistas.
En paralelo, la Casa Rosada enfrenta resistencia de sectores como la Confederación General del Trabajo (CGT), que ha manifestado su rechazo al proyecto en su forma actual y amenaza con medidas de fuerza si no se introducen modificaciones sustanciales. También se registraron tensiones con gobernadores provinciales que cuestionan el impacto fiscal de algunas disposiciones, en particular las vinculadas con la rebaja del impuesto a las Ganancias para sociedades, cuya reducción podría afectar los ingresos coparticipables.
Previo a la mesa política, se había anunciado la suspensión de una reunión organizada por mandatarios provinciales que buscaban introducir cambios al texto original. Ese gesto fue interpretado en el oficialismo como una señal de que las negociaciones terminarán concentrándose en Balcarce 50 y en las bancadas del Congreso, más que en instancias externas al Ejecutivo.
Mientras se acerca el día clave en el Senado, desde el Gobierno admiten que podrían convocarse nuevos encuentros para afinar detalles de la estrategia política y asegurar los votos necesarios capítulo por capítulo. La disputa de fondo no sólo es el contenido de la reforma, sino la capacidad de la gestión para imponer su agenda en un Congreso dividido, con un debate que se extiende más allá de la mera definición de apoyos.
Fuente: Infobae
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024

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