Crisis yerbatera: secaderos advierten que también ellos se ven afectados por cheques rechazados, caída de precios y tasas de financiamiento altísimas

Desde el secadero Los Jesuitas, de Campo Viera, alertan que la combinación de precios en baja, costos en alza y falta de regulación generó un “combo explosivo” que afecta a toda la cadena yerbatera. Aseguran que no mantienen deudas con productores y que el endeudamiento es principalmente bancario.

La crisis que atraviesa el sector yerbatero golpea con fuerza a productores, secaderos e industria. Así lo describió el propietario del secadero Los Jesuitas, de Campo Viera, Néstor Delagnese, quien en diálogo con Misiones Online detalló las dificultades financieras, la caída abrupta de los precios, los cheques rechazados y un escenario que, lejos de mejorar, se proyecta aún más complicado para este año y el próximo.

“La situación es compleja. El año pasado fue muy difícil”, resumió al inicio de la entrevista. Según explicó, durante gran parte de la zafra el funcionamiento de la cadena se sostuvo con pagos relativamente cortos. “Veníamos con pagos prácticamente normales, no solo que el precio iba subiendo mes a mes, sino que los pagos eran a 30 días como máximo. Eso hacía que la cadena vaya girando y no había prácticamente complicaciones”, recordó.

En ese contexto, los aumentos de la canchada se trasladaban al productor. “Nosotros llegamos a pagar la hoja verde prácticamente de contado a $370 y en algunos casos hasta $400”, precisó. Esos valores, indicó, correspondieron a la última zafra, que cerraron con un stock elevado. “Cerramos la zafra con un stock de aproximadamente un millón de kilos y ahí empezaron los problemas”, señaló Delagnese.

El quiebre se produjo cuando los molinos comenzaron a frenar las compras. “Varios molinos empezaron a suspender las recepciones. Cuando se empezó a mover algo, entre diciembre y enero, ya aparecieron las caídas de precios”, explicó. El problema central, según relató, fue haber quedado con mercadería cara en un mercado que empezó a desplomarse. “Teníamos mucha hoja verde a un precio muy alto”, remarcó.

Depósitos cargados con mucho stock de yerba mate

A la caída de valores se sumaron los cheques rechazados. “En enero de 2025, con una sola empresa, nos rechazaron más de 220 millones de pesos. Volvieron todos los cheques”, afirmó. Un año después, la situación sigue sin resolverse. “Estamos a un año y un mes y no hemos podido cobrar”, agregó.

El empresario subrayó que la problemática no se limita a los productores. “No solamente los productores tienen el problema de ir al banco y que el cheque no tenga fondos. Los secaderos también tenemos problemas hacia arriba, con empresas que nos compran y no pagan”, sostuvo. Incluso anticipó nuevas pérdidas: “Tenemos ventas realizadas este año de cheques que sabemos que van a volver, porque la empresa ya no está levantando los cheques. Eso se va a sumar a una deuda del año pasado”.

Consultado sobre las causas, habló de un “combo explosivo”. “Tenés stock caro en los depósitos, bajan los precios y salís a vender a valores de mercado, prácticamente a rematar la mercadería para cubrir compromisos bancarios”, describió. En paralelo, el financiamiento se volvió inviable. “Vendíamos con cheques a 90 o 120 días y llegamos a tasas del 80%. Es una locura”, afirmó.

La situación se agravó cuando, además, algunos cheques directamente rebotaron. “El daño que nos ocasionaron fue enorme. Tuvimos que hacer ventas anticipadas de yerba a 180 días por casi 48 millones de pesos para poder cubrir compromisos”, detalló. El balance fue negativo: “Perdimos el total de la hoja verde más nuestra operación. Fue un mercado en caída, sin alternativas”.

Hoy, los precios de la canchada se ubican muy por debajo de los valores de la zafra pasada. “Están ofreciendo entre $800 y $850”, indicó, muy lejos de los costos que enfrentaron meses atrás.

La acumulación de stock obligó a frenar la actividad. “Paramos el secadero un mes antes de terminar la zafra. La zafra finaliza a fines de septiembre y nosotros paramos la primera semana, porque estábamos con stock y ventas totalmente suspendidas”, explicó el empresario. La decisión buscó evitar mayor endeudamiento.

En ese marco, el propietario de Los Jesuitas hizo una aclaración clave: “Nosotros no tenemos deudas con productores primarios. Tomamos financiamiento bancario para cumplir con ellos. La yerba que está en el depósito hoy no le debe un peso a ningún productor”. El endeudamiento, remarcó, es con bancos y proveedores. “En el BCRA figura una deuda importante. Hay cheques electrónicos que no podemos recuperar porque la empresa entró en concurso”, agregó.

La crisis, advirtió, es generalizada. “No es un problema de una sola empresa. Hay cooperativas importantes de la zona norte que estuvieron con muchos cheques rechazados y que se sostuvieron solo por el salvataje de algún molino grande”, señaló.

Sobre las perspectivas, fue cauto y poco optimista. “En el corto plazo no vislumbro una solución. Enero y febrero prácticamente no se trabajó”, dijo. Y explicó que la dinámica del sector empuja a producir aun sin mercado. “El productor corta por necesidad y el secadero elabora por necesidad. Todos tenemos costos fijos”.

Entre esos costos, destacó el fuerte aumento de los servicios. “La energía eléctrica aumentó de manera increíble, el combustible subió, todos los insumos se fueron para arriba, mientras el producto bajó”, enumeró. Incluso prácticas habituales se volvieron insostenibles. “Nosotros mandábamos los camiones a buscar la hoja verde al productor y asumíamos ese costo. Eso terminó incidiendo mucho al final de la zafra”, explicó.

Finalmente, alertó sobre el impacto social en las economías locales. “La plata de la hoja verde se derrama en los pueblos. Cuando el productor cobra bien, compra herramientas, arregla su chacra, invierte. Hay un círculo virtuoso que hoy está cortado”, sostuvo. “Hoy hay una cadena de pagos cortada, con muchísimos cheques rechazados, y eso genera miedo en todos”.

“Hoy nadie tiene certeza de cobrar. Productores, secaderos y molinos estamos asustados. Así no se puede trabajar”, concluyó, al describir un escenario marcado por la falta de regulación y un mercado regido únicamente por la oferta y la demanda, con consecuencias que afectan a toda la cadena yerbatera y a las economías de la región.

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