El director del Sanatorio Boratti, Roberto Boratti, analizó el impacto potencial de la reciente habilitación para importar equipamiento médico usado y trazó un diagnóstico amplio sobre la situación actual del sistema de salud privado, con fuertes cuestionamientos a la financiación estatal, en especial a la obra social provincial IPS.
Radio República-Roberto Boratti
Boratti recordó que, en otros contextos regulatorios, la importación directa de insumos médicos fue una herramienta clave para reducir costos y mejorar la calidad del equipamiento. “Yo no tengo la experiencia de importar recientemente porque era imposible, pero en la década del 90 importaba en forma directa los oxigenadores para las cirugías cardíacas desde Brasil y tenían un costo mucho más barato porque se evitaban todos los impuestos internos”, señaló. Según precisó, esos dispositivos podían costar “la mitad del precio”, al pasar de valores cercanos a los 2.000 dólares a unos 500.
También mencionó la experiencia de haber adquirido camas hospitalarias usadas en el exterior, particularmente en Estados Unidos. “Son regulaciones distintas, todos los materiales tienen una vida útil más baja y entonces las camas, por ejemplo, las descartan a los tres o cinco años, depende del hospital”, explicó. En ese sentido, sostuvo que esos equipos descartados “eran muy superiores a las camas que podíamos adquirir nosotros acá y a un precio menor”, lo que representaba múltiples ventajas para el sistema sanitario local.
Consultado sobre la nueva normativa que facilita la importación de equipamiento médico usado, Boratti afirmó que tomó conocimiento recientemente y evitó hacer una evaluación apresurada. “Yo recién me entero de esta medida, no sé qué efecto inmediato tendrá, pero creo que siempre es bueno”, afirmó, y planteó un criterio claro sobre los límites: “¿Qué cosa no deberíamos poder importar en materia de tecnología hospitalaria? Todo lo que tiene que ser nuevo, como los materiales descartables. Los equipos más complejos, como tomógrafos o resonadores, se podrían importar, no habría inconvenientes”.
En paralelo, el director del sanatorio describió el presente del sector privado de la salud como relativamente favorable, aunque con diferencias marcadas según la fuente de financiamiento. “Nosotros acá estamos bastante bien. Creo que hay una mejor financiación del sector privado puro del país porque hay un fortalecimiento de los prepagos”, explicó, y vinculó esa mejora con la eliminación de la intermediación obligatoria de las obras sociales.
Boratti estimó que ese cambio generó “un 10% más de dinero en algunos financiadores”, lo que impacta directamente en la economía de clínicas y sanatorios. Puso como ejemplo el caso de la prepaga local Consalud, que ahora recibe aportes de manera directa al estar inscripta en el Registro Nacional de Agentes del Seguro de Salud (RENACE). “Eso hace que la economía de Consalud mejore, que esté más fuerte, recibe antes el dinero y recibe un poco más”, destacó.
Según indicó, una situación similar atraviesan otras empresas de medicina prepaga como Swiss Medical, Medicus, Sancor Salud y Prevención Salud, que hoy cuentan con esquemas de pago más ágiles. “Tienen un sistema de pago bastante rápido, que lo cumplen. Hay una buena relación de confianza y eso hace que haya continuidad”, remarcó.

Autorizan a clínicas y hospitales la importación de equipamiento médico usado y prometen reducir costos en el sistema de salud






