Tras una semana de negociaciones, la UTA y las empresas de transporte llegaron a un acuerdo salarial y no habrá paro de colectivos

Tras varios días de tensión y negociaciones contrarreloj, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte llegaron a un acuerdo salarial que desactiva el paro de colectivos anunciado para los próximos días. El entendimiento se alcanzó luego de una reunión clave en la Secretaría de Trabajo y contó con el aval del Ministerio de Economía. De esta manera, se logró cerrar una paritaria marcada por la discusión en torno al salario básico y la falta de margen financiero del sector empresario. El acuerdo garantiza incrementos escalonados y una mejora sustancial en los ingresos de los choferes.

Las cámaras empresarias que nuclean a las compañías de colectivos firmaron este viernes al mediodía el acuerdo salarial con la UTA, tras una reunión mantenida en la Secretaría de Trabajo. El entendimiento permitió evitar el paro de colectivos, que se perfilaba como inminente y era considerado la última oportunidad para desactivar la medida de fuerza.

Según confirmaron fuentes vinculadas a la negociación, las empresas se comprometieron a rubricar el acuerdo a partir del compromiso asumido por el Ministerio de Economía, que garantizará la incorporación de la totalidad de los fondos necesarios para afrontar el aumento salarial de los choferes.

El incremento acordado, que será homologado, contempla las siguientes subas:

  • 1,4% en enero

  • 1,3% en febrero

  • 1,3% en marzo

Con estos aumentos, el salario básico de los choferes alcanzará en abril los $1.574.000, superando así el piso que reclamaba el gremio.

Se trató del segundo encuentro formal de la semana entre las partes. La audiencia fue determinante para destrabar el conflicto, en un contexto en el que —según admitían desde ambos sectores— el margen para seguir dilatando la negociación se había agotado.

El eje central de la disputa fue el salario básico. Actualmente, el sueldo mínimo del sector ronda los $1.370.000, al que se suman adicionales y otros conceptos. La UTA exigía elevar ese piso por encima de los $1.550.000 para compensar la pérdida del poder adquisitivo acumulada, objetivo que finalmente se cumplirá a partir de abril.

Desde las cámaras empresarias reconocían la presión que enfrentan los trabajadores, pero sostenían que no contaban con margen financiero para convalidar el aumento sin una actualización de subsidios o un ajuste tarifario. Ese desacuerdo estructural fue el principal obstáculo que, hasta ahora, había impedido cerrar la paritaria.

Por su parte, desde la UTA insistían en que los choferes no podían ser rehenes de irregularidades empresarias ni de demoras administrativas. En un comunicado difundido tras el último encuentro sin avances, el gremio había advertido que los trabajadores atravesaban “una situación económica sumamente delicada, con necesidades urgentes e inmediatas”, y subrayó que esa realidad “no admite más dilaciones”.

En ese mismo texto, el sindicato sostuvo que las empresas conocían el pedido salarial y que, en instancias previas, lo habían considerado viable. La negociación también estuvo atravesada por los cambios recientes en el área de Transporte, contexto en el cual la UTA decidió mantener, hasta ahora, una postura que definió como “conciliadora”.

El recorrido de la paritaria explica la tensión acumulada. Las conversaciones comenzaron formalmente a mediados de enero, cuando las cámaras acercaron una primera propuesta que el gremio calificó como insuficiente. Desde entonces, se sucedieron reuniones, cuartos intermedios y nuevas convocatorias sin lograr un acuerdo, hasta que la audiencia de este viernes se convirtió en una verdadera prueba de fuego para evitar la paralización del transporte urbano.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas