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Reflexión del Pastor David Decena: “La recompensa de la determinación”

El Pastor David Decena explicó que ser determinados es clave para todo lo que queramos alcanzar, pero también para hacer la voluntad de Dios sobre la tierra. "Por eso, necesitamos tomar algunas lecciones que nos deja la historia del profeta Daniel, veamos lo que nos dice la Palabra de Dios".

“Selecciona solo a jóvenes sanos, fuertes y bien parecidos —le dijo—. Asegúrate de que sean instruidos en todas las ramas del saber, que estén dotados de conocimiento y de buen juicio y que sean aptos para servir (…) El rey les asignó una ración diaria de la comida y del vino que provenían de su propia cocina. (…) Sin embargo, Daniel estaba decidido a no contaminarse con la comida y el vino dados por el rey. Le pidió permiso al jefe del Estado Mayor para no comer esos alimentos inaceptables” (Daniel 1:4-10).

La determinación de Daniel fue una decisión osada, pero también una muestra de su espiritualidad y devoción por el Señor. De esta escena sale lo que se conoce como el “ayuno de Daniel”.

Ser determinados es clave para todo lo que queramos alcanzar, pero también para hacer la voluntad de Dios sobre la tierra.

En este marco el Pastor David Decena dijo que necesitamos tomar algunas lecciones que nos deja esta historia del profeta Daniel, y detalló algunos puntos:

1. MUGRE DETRÁS DE BELLEZA.

Ésta escena de la vida de Daniel nos muestra que no todo lo que brilla es oro. La comida que Daniel y sus amigos rechazaron, era la comida de un rey. Estamos hablando de lujo, fastuosidad, pero también de una realidad espiritual: era comida consagrada a dioses paganos. Este dato del contexto, que hoy quizás nos resulta un tanto ajeno, puede ser útil para comprender el por qué de la determinación de Daniel.

En referencia a la carne de lo sacrificado a los ídolos, siglos después el apóstol Pablo escribió:

“Por lo tanto, si la comida va a hacer pecar a mi hermano, no comeré carne jamás, para no hacerlo caer en pecado” (1 Corintios 8:13).

Hay que recordar la astucia con la que el diablo siempre opera, buscando hacer caer a los hijos y confundir a los siervos. No nos dejemos engañar. Si el enemigo no encuentra determinación, tampoco encontrará discernimiento para separar lo bueno de lo malo.

 

2. EL CARÁCTER Y LA VICTORIA SOBRE EL PECADO.

La determinación es un atributo que poseen las personas que han desarrollado un carácter conforme al de Cristo. Podemos ser determinados en la vida para alcanzar muchas cosas, pero solo el que tiene el carácter de Cristo es determinado para buscar agradar a Dios en todo.

En este sentido, hay que decir que el carácter colabora con la gracia. Si bien es por la gracia que somos salvos, y nuestros pecados tienen oportunidad de ser perdonados (Efesios 2:8-9), la gracia se nutre de nuestra determinación. Por eso el apóstol Pablo dijo:

“Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13).

En otras palabras, aunque la victoria sobre el pecado es puro mérito de Cristo, existe una especie de sinergia en el hecho de vencerlo en nuestra vida personal. La sinergia es la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.

Si el carácter de Cristo está formado en nosotros, viviremos como Daniel, con la santa determinación de hacer todo lo que al Señor le agrada, y la gracia trabajará en nosotros a través de nuestra decisión.

 

3. LA DETERMINACIÓN Y EL AVANCE.

Daniel y sus amigos probaron al jefe de los oficiales que su determinación a no contaminarse no era un problema para lo que el rey buscaba, sino por el contrario, le permitió al rey encontrar en ellos lo que nadie igualaba y que “en todos los temas que requerían de sabiduría y discernimiento” eran “diez veces más inteligentes que todos los demás magos y hechiceros de su reino” (Daniel 1:19-20). Por lo tanto los tomó a su servicio, y éste fue el principio de un avance sin freno de los cuatro amigos dentro del corazón del poder de Babilonia.

Detrás de esto vemos cómo determinarnos a agradar a Dios es garantía de puertas abiertas. El avance en un hijo de Dios no viene por estar de brazos cruzados, sino por ser determinados en los asuntos que sabemos que agradan a Dios.

“Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos. Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá su luz” (Job 22:27-28).

Si queremos que la luz de Dios resplandezca en nuestros caminos, debemos tener la determinación de hacer la voluntad de Dios. No importa si eso provoca el rechazo de muchos.

Así como muchos pueden cerrarnos la puerta y darnos la espalda, o aún burlarse de nosotros por ir a contracorriente, Dios nos abrirá las puertas correctas y nos conectará con la gente indicada, para que su voluntad sea hecha a través de nosotros.

Lo que a nosotros nos corresponde es no dejar de ser firmes en lo que nos hemos propuesto. No podemos dejarnos seducir por contrapropuestas, o mirar hacia otros lugares. Nuestra determinación será vista por Dios como una ofrenda, y no dejaremos de experimentar su ayuda y respaldo.

El favor del Señor es la recompensa de los que se determinan a hacer su voluntad.

“Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo” (Gálatas‬ ‭1‬:‭10‬).

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor David Decena

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