Grave denuncia en Eldorado: se presentó a trabajar después de un reposo y sus jefes lo golpearon y obligaron a firmar la renuncia

Jonás (20) se presentó a trabajar tras perder parte de un dedo en una máquina. Según la denuncia, los dueños del aserradero lo retuvieron contra su voluntad, lo golpearon brutalmente y lo amenazaron de muerte para que firmara papeles en blanco.

Un hecho de extrema violencia laboral y presunta privación ilegítima de la libertad conmociona a la ciudad de Eldorado. Liliana, madre de la víctima, y su hijo Jonás, de 20 años, hicieron pública una gravísima denuncia contra los propietarios de un conocido aserradero y carpintería ubicado en el kilómetro 3.

El conflicto inicial

La pesadilla comenzó el pasado 4 de enero, cuando Jonás sufrió un accidente laboral operando una máquina, lo que le provocó la amputación de parte de la falange y la uña del dedo índice. Tras dos semanas de reposo médico, el joven se presentó ayer a las 8:00 de la mañana en la empresa con el alta médica para retomar sus tareas.

Sin embargo, la respuesta de sus empleadores distó de lo legal. Según el testimonio de la víctima, el patrón le comunicó que «no había más trabajo para él» y se negó a abonarle los días de licencia médica, exigiéndole a cambio que firmara tres hojas en blanco.

Tres horas de terror

Ante la negativa del joven a firmar documentos sin contenido y reclamar sus derechos, la situación escaló violentamente. «Le dijo al hijo que cierre la puerta. Cuando cerró, me empezaron a atacar entre los tres», relató Jonás, visiblemente afectado y con marcas de golpes en el rostro.

La denuncia detalla que el dueño de la empresa y sus dos hijos lo mantuvieron encerrado en la oficina desde las 8:10 hasta las 11:30 de la mañana. Durante ese tiempo, el joven asegura haber sido golpeado con puños y con un palo en la cabeza, además de ser amedrentado con una pala. «Me pedían que firme, que firme. Me rehusé y me siguieron pegando hasta que por cansancio accedí», confesó la víctima.

Coacción y eliminación de pruebas

Una vez lograda la firma en los papeles en blanco, los agresores le habrían quitado el teléfono celular por la fuerza. Según el relato, lo golpearon nuevamente para obtener la contraseña, tras lo cual procedieron a borrar toda la información del dispositivo: contactos de la empresa, del seguro y de sus familiares.

El calvario no terminó en la carpintería. Jonás relata que fue trasladado contra su voluntad hasta una escribanía en el kilómetro 9, donde lo obligaron a firmar un último documento antes de dejarlo abandonado en la calle.

Amenazas de muerte y pedido de justicia

La familia, que ya ha realizado la denuncia policial y las constataciones médicas forenses, asegura vivir horas de angustia. «Ellos dijeron que tienen la suficiente plata como para desaparecer a una persona», declaró Liliana, la madre, quien responsabilizó públicamente a los empresarios por la seguridad de su hijo y de toda su familia.

«Mi hijo tiene 20 años, lo educamos con el valor del trabajo. Solo quería trabajar. Si no había lugar, lo hubieran despedido pagándole lo que correspondía, no había necesidad de tanta violencia», expresó la mujer con indignación.

El caso ya se encuentra en manos de la Justicia y la familia pide celeridad para evitar que el poder económico de los acusados deje el hecho impune. Mientras tanto, Jonás debe someterse a nuevos estudios médicos, incluyendo placas radiográficas, debido a la severidad de los golpes recibidos en el cráneo.

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