Referente indiscutido de la alta costura mundial, Valentino Garavani falleció este lunes en la capital italiana. Retirado desde 2008, fue creador de un estilo único que combinó glamour, precisión artesanal y elegancia atemporal, con el “rojo Valentino” como sello eterno.
El diseñador italiano Valentino Garavani murió este lunes en Roma a los 93 años. La noticia fue confirmada por la Fundación Valentino Garavani a través de sus redes sociales, donde informaron que el creador falleció en su residencia, rodeado de sus seres queridos.
Según el comunicado oficial, el velatorio se realizará este miércoles y jueves en la Plaza Mignanelli, mientras que el funeral tendrá lugar el viernes en la Basílica Santa María de los Ángeles y de los Mártires, ubicada en la Plaza de la República, en la capital italiana.
Nacido en Italia, Valentino se formó en París y regresó a Roma para abrir su propio taller en los años en que los estudios de Cinecittà convertían a la ciudad en epicentro del glamour internacional. En ese contexto, logró destacarse dentro de la escena de la costura romana gracias a una visión estética depurada y a una clientela emblemática, entre ellas Jacqueline Kennedy Onassis.
Su obra se inscribió en la tradición de la alta costura europea inaugurada en la posguerra por Christian Dior, con un lenguaje propio basado en la precisión del corte, la pureza de las líneas y una concepción arquitectónica del vestido. Al igual que maestros como Balenciaga, Givenchy o Yves Saint Laurent, Valentino entendía la moda como un equilibrio entre estructura y belleza.
Durante las décadas de 1970 y 1980, mientras gran parte de la moda italiana giraba hacia el prêt à porter y el lenguaje urbano, Valentino mantuvo su apuesta por la elegancia clásica, sin perder vigencia entre el jet set internacional. Sus diseños vistieron galas, celebraciones y veranos exclusivos en destinos como Capri, Marbella y Niza.
Su estilo se sostuvo en códigos claros: siluetas estilizadas, cortes evasé, colores intensos y estampados rotundos. En ese universo, el “rojo Valentino” se convirtió en una marca registrada, símbolo de impacto visual y sofisticación, inspirado —según relató el propio diseñador— durante una función de ópera en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
Valentino compartió además un histórico tándem profesional y personal con Giancarlo Giammetti, clave en la consolidación internacional de la firma. Su consagración llegó temprano: en 1967 recibió el premio Neiman Marcus, considerado el “Óscar” de la moda, y sus creaciones fueron elegidas por figuras como Farah Diba, la reina Noor de Jordania, Nancy Reagan, Jane Fonda, Sofia Loren y Ava Gardner.
En los años 80 amplió el alcance de su marca y se convirtió en uno de los primeros grandes modistos en lanzar una línea de ropa vaquera. También recibió importantes distinciones oficiales en Italia: en 1985 fue nombrado Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana y, un año después, Caballero de la República.
Valentino se retiró oficialmente en 2008, dejando como legado una concepción de la alta costura basada en la artesanía extrema, la elegancia sin concesiones y una identidad estética inconfundible. Con su muerte, el mundo de la moda despide a uno de sus últimos grandes maestros.








