“Salimos cubiertos de sangre”: el horror que relatan los sobrevivientes del choque de trenes en España

Testimonios de pasajeros y vecinos reconstruyen una noche de caos y desesperación tras el accidente ferroviario en Adamuz, que dejó al menos 39 muertos y más de 150 heridos.

La colisión entre dos trenes de alta velocidad ocurrida el domingo por la noche cerca de Adamuz, en el sur de España, dejó una postal devastadora y una secuencia de relatos que reflejan la magnitud de la tragedia. Al menos 39 personas murieron y más de 150 resultaron heridas, en lo que ya es considerado uno de los peores accidentes ferroviarios en Europa de las últimas décadas.

El siniestro se produjo en la provincia de Córdoba, a unos 360 kilómetros de Madrid, cuando un tren descarriló y colisionó con otro que circulaba en sentido contrario. Según los servicios de emergencia, 48 heridos permanecían internados y 12 de ellos en estado crítico, alojados en unidades de cuidados intensivos.

Las tareas de rescate continuaban este lunes y las autoridades no descartan que el número de víctimas fatales aumente. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, advirtió que algunos cuerpos fueron hallados a cientos de metros del lugar del impacto, expulsados violentamente de los vagones.

Los sobrevivientes describieron escenas de pánico absoluto, con vagones destruidos, equipajes volando y gritos desesperados. Ana, una joven que viajaba rumbo a Madrid junto a su hermana, relató que “el tren se volcó hacia un costado y luego todo quedó a oscuras”. Cubierta de sangre y con heridas visibles, contó que otros pasajeros lograron sacarla por una ventana rota, mientras los bomberos rescataban a su hermana de entre los hierros retorcidos.

“Había personas que estaban bien y otras que se estaban muriendo delante nuestro, sin que pudiéramos hacer nada”, relató la joven, aún en estado de shock, mientras era asistida por personal de la Cruz Roja en Adamuz. En medio de la confusión, aseguró que todavía intentaba localizar a su perro, que viajaba con ellas.

El periodista Salvador Jiménez, que iba como pasajero en uno de los trenes, describió el momento del impacto como “un terremoto”. “Todo se sacudió de golpe, fue una sensación brutal”, explicó.

Otra sobreviviente, María Vidal, de 32 años, contó que las ambulancias llegaron con rapidez, pero el impacto emocional fue inmediato. “Estoy temblando, los gritos eran horribles”, afirmó al diario El País.

Las imágenes difundidas por agencias internacionales muestran vagones volcados, estructuras metálicas retorcidas y vidrios esparcidos por las vías. Rescatistas trabajaron durante horas para liberar a personas atrapadas, mientras algunos pasajeros lograban salir por sus propios medios a través de ventanas destrozadas.

Vecinos de la zona también se sumaron a las tareas de ayuda. Gonzalo Sánchez Aguilar, que circulaba en auto cerca del lugar, trasladó heridos en su vehículo particular. “Vi muchos cuerpos y heridas gravísimas”, declaró. En tanto, Andrés Pastor Valverde, residente de Adamuz, acudió con su hijo llevando mantas y un generador tras escuchar el estruendo y las sirenas.

El alcalde local, Rafael Ángel Moreno, calificó la escena como “terrible” y reconoció que el operativo de recuperación de cuerpos aún no había concluido. “La gente intentaba salir como podía, era un caos total”, sostuvo, visiblemente conmocionado.

Mientras avanzan las pericias para determinar las causas del choque, la Guardia Civil habilitó oficinas para la recepción de muestras de ADN y asistencia a familiares de personas desaparecidas. España permanece en duelo, a la espera de respuestas y con el impacto de una tragedia que dejó marcas profundas en sobrevivientes y comunidades enteras.

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