Tras los videos virales que expusieron maniobras peligrosas, consumo de alcohol en exceso y falta de controles en las playas de Ituzaingó, Misiones Online recorrió El Rincón Santa María y habló con vecinos, turistas y autoridades del barrio, que reconocen que hubo descontrol, admiten que “se les fue de las manos” y aseguran que ahora se aplican medidas que antes no existían.
Durante gran parte del año, El Rincón Santa María es sinónimo de tranquilidad, descanso y turismo familiar. Sin embargo, en los primeros días de enero, ese paisaje habitual se vio alterado por una serie de episodios que generaron fuerte repercusión en redes sociales y medios de la región. Videos que mostraban picadas, trompos y maniobras peligrosas con camionetas 4×4, cuatriciclos y motos en plena playa encendieron las alarmas.
Ante las denuncias de descontrol, falta de controles y hechos de inseguridad, Misiones Online viajó a Ituzaingó para realizar un relevamiento en el lugar, dialogar con vecinos, turistas y autoridades del barrio, y constatar cómo se vive hoy la situación luego de los fines de semana más conflictivos de la temporada.

Actualmente, el escenario es distinto: hay presencia policial, controles municipales, guardavidas y delimitaciones claras en la playa. También se aplicaron restricciones para el descenso de vehículos a la costa. No obstante, persisten cuestionamientos sobre la tardanza de las medidas y el impacto que hoy tienen sobre quienes utilizan el lugar de manera responsable.
Marcelo Jaworski, presidente de la asociación administradora del Rincón Santa María, reconoció sin rodeos que existió un problema puntual. “Sí, existió un descontrol”, afirmó, y admitió: “Nosotros ya pensamos las medidas para este año y se nos fue. Se nos fue en un fin de semana”.
Jaworski explicó que la dinámica habitual del barrio no responde a lo que se vio en los videos viralizados. “Acá no es un fin de semana, es todo el año que nosotros disfrutamos de este hermoso lugar”, señaló, y remarcó que los momentos más complejos se concentran en los primeros días de enero. “Los primeros 15 días son los complicados, por la cantidad de gente que viene de otro lugar a fiestas que se organizan en este predio”.

Sobre cómo el lugar se transformó en un punto de encuentro juvenil, explicó: “Creo que porque hay mucha gente joven que invita a sus amigos y a los amigos de sus amigos. Eso viene de hace muchos años en Ituzaingó, no solo acá”.
Sin embargo, pidió no generalizar. “Bajaron 100 autos, 4 hicieron quilombo en los videos. 6 motos estuvieron haciendo quilombo. Entonces no les pueden culpar a todos”, sostuvo. También describió las limitaciones del control permanente: “La policía no puede ser niñera. No está acá 24 horas. Vino la policía, estuvo todo calmadito; se fue la policía y en diez minutos se armó”.
Respecto a las medidas actuales, consideró que “los controles más rigurosos están bien”, aunque admitió que “son un poquito excesivos”, porque hoy afectan incluso a los propietarios del barrio. “Esa gente ya no está más acá. Hoy queremos venir con nuestra familia, bajar con una silleta como siempre lo hicimos y ahora no se puede”.

De cara al futuro, Jaworski aseguró que la experiencia dejó aprendizajes. “Seguimos pensando más para el año que viene”, afirmó, y destacó el acompañamiento institucional: “Tuvimos todo el apoyo de la municipalidad, de la policía y de las autoridades para poder mejorar esto. Lo seguimos teniendo y creemos que va a mejorar todavía más”.
Vecinos y turistas: entre el reclamo, el alivio y las restricciones
Desde la mirada de los vecinos, Carina, socia del barrio, coincidió en que el problema se concentró en los primeros fines de semana de enero. “Los fines de semana en Ituzaingó se viven normales hasta que comienzan los dos primeros fines de semana de enero, donde comienza el descontrol, la inseguridad y la falta de control”, relató.
La vecina también remarcó que, pese a que se cobraba el ingreso vehicular, no hubo un control efectivo en la playa. “A pesar de que la municipalidad cobraba para que los autos ingresaran, la playa se vio por aludida a la misma”, sostuvo. Y contrastó esa situación con lo que ocurre actualmente: “En este fin de semana sí se puede ver los controles de la municipalidad, de prefectura y de la policía”.

Otros testimonios dieron cuenta de hechos de inseguridad en medio del desorden. “Unos chicos que estaban al lado mío buscaban su conservadora y sus ojotas y no la encontraron”, relató Carina. “Era tanta la cantidad de gente que el que no guardaba sus pertenencias no las encontraba más”.
Entre los turistas jóvenes, las opiniones fueron diversas. Dana, llegada desde Puerto Piray, contó que eligió Ituzaingó para pasar unos días con amigos. “Los veranos en Ituzaingó son playa, venir con amigos, salir de joda, pasarla bien”, describió. Sobre los episodios de descontrol, admitió que “esta vez fue bastante descontrolado”, aunque aclaró que actualmente “está más tranquilo”. Quienes estuvieron presentes durante los fines de semana más cuestionados, Joaquín consideró que los controles debieron implementarse antes. “La policía, esto que están haciendo ahora, tenían que haber hecho antes, y no iban a ocurrir esos problemas”, afirmó. Aunque también cuestionó las restricciones generales: “Me parece muy mal que estén prohibiendo todas esas cosas”, en referencia al uso de cuatriciclos y vehículos.
Desde Santa Fe, Nicolás llegó con amigos para pasar varios días en la zona y aseguró no haber presenciado situaciones graves. “Nos enteramos de la noticia, pero no vimos nada. Todos los días vinimos y era grupo familiar, gente tranquila”, comentó. Respecto a las nuevas restricciones, consideró que “si hubo descontrol, es adecuado que el municipio haga esto para que no se desbande la cosa”.

Por su parte, Sergio, que viajó desde Apóstoles, manifestó su disconformidad por no poder usar una moto en la arena. “Hay descontrol, sí, pero debería haber un sector solo para eso”, planteó. “Vinimos a disfrutar del clima y la playa”, agregó.
Hoy, El Rincón Santa María vuelve a mostrar una imagen de playa familiar y tranquila. Sin embargo, el debate sigue abierto. Entre el descontrol que existió, los controles que llegaron tarde y las restricciones actuales, para muchos habitantes del lugar el desafío no será solo mantener las medidas actuales, sino anticiparse para que episodios similares no vuelvan a repetirse en futuras temporadas.
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