Irán endureció su discurso y amenazó con una “guerra total” si atacan a su líder supremo

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, lanzó una dura advertencia tras los dichos de Donald Trump sobre un cambio de liderazgo en Teherán, en un contexto marcado por protestas masivas, miles de muertos y un control parcial de internet.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió este domingo que cualquier ataque contra el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, será considerado como una declaración de “guerra total” contra la nación iraní, en un mensaje que elevó aún más la tensión regional e internacional.

“Un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, afirmó Pezeshkian en una publicación en la red social X, en la que dejó en claro que Teherán no tolerará ningún intento de agresión directa contra la máxima autoridad religiosa y política del país.

Las declaraciones del mandatario iraní fueron interpretadas como una respuesta directa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien días atrás pidió públicamente un cambio de liderazgo en Irán. “Es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Teherán”, sostuvo Trump en una entrevista con el sitio Político.

La advertencia se produce en un contexto interno extremadamente delicado. Las autoridades iraníes aseguraron haber recuperado el control tras más de dos semanas de protestas masivas que, según organizaciones de derechos humanos, dejaron miles de muertos en todo el país.

Pese a la gravedad del escenario, la televisión estatal anunció la reapertura de escuelas y universidades, que permanecían cerradas desde hacía una semana, en un intento por transmitir una imagen de normalización tras la ola de manifestaciones.

En paralelo, el acceso a internet comenzó a restablecerse de manera parcial luego de un bloqueo total impuesto el 8 de enero. La organización de monitoreo Netblocks informó que se detectó un retorno significativo a algunos servicios en línea, aunque con un alto nivel de filtrado y restricciones.

Irán había cortado todas las comunicaciones en respuesta a las protestas iniciadas el 28 de diciembre, primero motivadas por el aumento del costo de vida y luego transformadas en un amplio movimiento de rechazo al gobierno teocrático instaurado tras la revolución islámica de 1979.

Estas manifestaciones son consideradas las más importantes desde las protestas de 2022 y 2023, que estallaron tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial y marcaron un punto de inflexión en el desafío social al poder iraní.

Según la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, al menos 3.428 manifestantes murieron durante la represión de las protestas, aunque la organización advirtió que la cifra real podría ser mucho mayor debido a las dificultades para verificar los datos de manera independiente.

Mientras algunas estimaciones elevan el número de víctimas a más de 5.000 e incluso 20.000, el bloqueo informativo y las restricciones al acceso a internet continúan complicando la confirmación de los hechos, en un escenario donde la tensión interna se combina con una creciente confrontación internacional.

Con información de Infobae.

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