La tensión en Medio Oriente vuelve a escalar y la crisis interna de Irán abre un escenario de máxima incertidumbre, con Estados Unidos evaluando distintos cursos de acción mientras Teherán busca respaldo diplomático en los países del Golfo para evitar una eventual ofensiva militar. En Washington no hay confirmaciones oficiales sobre un ataque inminente, pero en ámbitos diplomáticos y de inteligencia se estima que el riesgo de una acción armada volvió a crecer en las últimas horas.
Irán atraviesa su momento más delicado desde la revolución islámica de 1979. Las protestas antigubernamentales, las más extendidas en más de cuatro décadas, dejaron un saldo de más de 3.400 muertos, más de 10.000 detenidos y denuncias de ejecuciones sumarias, según organizaciones de derechos humanos. Este contexto interno profundizó la preocupación internacional y reactivó las especulaciones sobre una posible intervención externa.
En ese marco, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a ubicarse en el centro de la escena. Si bien en los últimos días moderó su tono, fuentes cercanas a la Casa Blanca citadas por la prensa estadounidense señalaron que el mandatario analiza alternativas militares, en paralelo a movimientos preventivos como la evacuación de personal no esencial de bases norteamericanas en la región.
Desde Europa, funcionarios y analistas consideran que Washington mantiene abierta la opción del uso de la fuerza, aunque advierten que cualquier decisión dependerá de la evolución de la represión interna en Irán. Un funcionario europeo, citado por Reuters, sostuvo que un ataque “podría concretarse en las próximas 24 horas”, mientras que una fuente israelí afirmó que Trump “parecía haber tomado la decisión de intervenir”, aunque sin precisiones sobre el alcance o el momento.
El analista Said Chaya, integrante del Comité de Medio Oriente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), señaló que el escenario es extremadamente volátil. “Todo parece indicar que va a haber una serie de ataques”, afirmó. Según explicó, Irán inició gestiones diplomáticas con países del Golfo y con Turquía para que intercedan ante Washington. “La promesa fue: ‘si ustedes no logran detener la ofensiva vamos a atacar objetivos de Estados Unidos dentro de sus respectivos países’”, sostuvo Chaya.
El especialista advirtió además sobre el riesgo de extrapolar experiencias de otras regiones: “Esperamos que se puedan contener las intenciones de Estados Unidos, que entienda que Irán no es Venezuela y la región es mucho más volátil. Es una región mucho más inestable que América Latina y ahí reside el problema”.
Entre las alternativas que se evalúan en Washington figura un ataque aéreo limitado, similar al bombardeo de plantas nucleares iraníes ocurrido en junio pasado durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán. Sin embargo, Trump descartó públicamente una intervención terrestre y reiteró que no busca un conflicto prolongado. Según la CNN, una de las opciones sobre la mesa sería atacar instalaciones vinculadas a los aparatos de seguridad responsables de la represión interna.
El riesgo, coinciden analistas y funcionarios, es elevado. Un eventual colapso del régimen teocrático podría generar una desestabilización aún mayor en Medio Oriente, a la luz de antecedentes como Irak, Siria o Libia. A esto se suma la posibilidad de una respuesta militar iraní de gran escala.
El gobierno encabezado por el líder supremo Ali Jamenei ya advirtió que, ante un ataque, Teherán considerará objetivos estadounidenses e israelíes en toda la región. Los países del Golfo, que albergan bases militares de Estados Unidos, siguen la situación con extrema preocupación. En junio pasado, Irán ya había atacado una base norteamericana en Qatar, aunque con aviso previo para evitar víctimas.
También existe inquietud por un posible reactivamiento de los grupos aliados de Irán en la región. En el caso de Hezbollah, su dirigencia señaló que solo se mantendría al margen si no está en juego la supervivencia del Estado iraní y de la revolución islámica.
Reportes de inteligencia estadounidense, citados por medios locales, indicaron que Irán estaría en condiciones de atacar bases de Estados Unidos en Medio Oriente, incluidas las de Irak y Siria. Washington mantiene una presencia militar significativa en la zona, con el comando central en Al Udeid, Qatar, y la Quinta Flota en Bahréin.
Desde Teherán, el discurso oficial apunta a mostrar control de la situación. “Tras tres días de operación terrorista, ahora hay calma. Tenemos el control total”, afirmó el canciller iraní Abbas Araghchi en declaraciones a Fox News.
Trump, por su parte, volvió a referirse públicamente a la crisis este miércoles desde el Despacho Oval. “Nos han dicho que las matanzas en Irán están cesando. Han cesado y no hay planes para ejecuciones”, afirmó el presidente. Antes, también había señalado que las matanzas “han cesado”.
FUENTE: TN.

Irán cierra su espacio aéreo ante la escalada de tensiones con Estados Unidos y el G7
El régimen de Irán amenazó con atacar bases de EEUU en la región si interviene en defensa de las manifestaciones
Trump advirtió que habrá “acciones muy contundentes” si Irán ejecuta a manifestantes detenidos






