El comerciante posadeño Luis Holz, propietario de un negocio de autopartes, describió un panorama complejo para el sector durante 2025 y advirtió que las perspectivas para 2026 no resultan alentadoras. En una entrevista, analizó el impacto de los recortes nacionales, la caída del consumo, la competencia fronteriza y los cambios en los hábitos de compra de los clientes.
“El 2025 fue un año muy duro para el comerciante, no solo para el comerciante sino para las familias en general”, sostuvo Holz, y explicó que las decisiones económicas tomadas a nivel nacional repercuten de manera directa en el mostrador. “El comerciante es la primera barrera que sufre ese tipo de recortes”, afirmó, al tiempo que remarcó que el inicio de 2026 tampoco se presenta con mejores expectativas.
Si bien diciembre y enero representan meses de mayor movimiento por la temporada de vacaciones, Holz señaló que incluso ese repunte fue inferior al de otros años. “Estamos viviendo la temporada nuestra, porque la gente arregla su vehículo para salir de vacaciones, pero veo que se bajó mucho respecto a años anteriores”, explicó. Aun cuando muchos optaron por viajar a Brasil, el impacto positivo no se reflejó en las ventas. “Creo que uno de los rubros más golpeados estamos siendo los comerciantes y sobre todo el rubro autoparte”, subrayó.
Holz detalló que su negocio ofrece una amplia gama de productos, desde artículos pequeños hasta piezas de mayor valor. “Vendemos desde una lamparita hasta un paragolpe, accesorios, limpiaparabrisas, valijones y kits de seguridad”, enumeró. En esta época del año, algunos productos tienen mayor demanda: “Ahora en temporada salen mucho los valijones y los porta equipajes, también los kits de seguridad”.
Consultado sobre la apertura de importaciones, el comerciante explicó que gran parte de los productos del rubro son importados. “La industria nacional en autopartes es muy acotada, salvo ópticas y paragolpes; gran parte es importada”, señaló. En ese contexto, reconoció el impacto del comercio fronterizo: “Hoy la gente está eligiendo mucho ir a Paraguay. Se dio vuelta el puente, se dio vuelta el comercio fronterizo”.
Respecto a los precios, fue contundente: “Bajas no hubo, al contrario, en algunos artículos hubo pequeños aumentos”. Además, remarcó que el comerciante se ve limitado para trasladar costos al precio final. “Vos prácticamente no podés tocar el precio porque el consumo no está para eso, y tenemos un crecimiento constante de costos: flete, servicios, impuestos, cargas sociales, sueldos”.
Holz también se refirió a la competencia de las plataformas digitales. “La competencia existe en cuanto a la variedad, sobre todo cuando traen algo que no se consigue acá”, explicó, aunque aclaró que en productos pequeños el comercio local sigue siendo clave. “Una lamparita o una escobilla sí o sí se te quema o se desgasta, ahí está la diaria del negocio”.
Sobre el stock, reconoció que hay mercadería que rota poco pero debe estar disponible. “Hay cosas que no giran, pero las tenés que tener porque el cliente quiere conseguir todo en un solo lugar”, indicó. Entre los artículos más costosos mencionó “ópticas, valijones y paragolpes”, que suelen quedar parados fuera de temporada.
En cuanto a los programas de incentivo al consumo, destacó su importancia. “Vinieron a paliar y a ayudar mucho a las ventas; los lunes, martes y miércoles son los días que más se mueve”, dijo, aunque advirtió sobre demoras en los pagos con tarjetas: “A veces las tarjetas están colapsadas y la gente busca la vuelta para poder comprar”.
Finalmente, Holz subrayó la importancia del asesoramiento y la calidad. “Siempre recomiendo comprar en lugares donde uno conoce, donde tenga garantía y alguien que lo asesore bien”, afirmó, y agregó que muchas fallas se originan en productos de baja calidad. “Por no asesorarte, podés terminar con un problema más grande”.
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