Santino, el niño misionero que desde hace más de cuatro años lucha contra la leucemia y que debió viajar al exterior para acceder a un tratamiento, continúa en remisión y con resultados médicos alentadores. Así lo confirmó su mamá, Natalia Rodríguez, quien señaló que la familia permanece en Buenos Aires a la espera de la definición de los pasajes para regresar a Misiones.
“Seguimos en Buenos Aires. Todavía no tenemos fecha, pero sabemos que podemos regresar, estamos esperando lo que la obra social disponga de los pasajes para poder volver”, explicó. La familia había viajado recientemente a Misiones para pasar las fiestas y luego retornó a la capital del país para continuar con los controles médicos de Santino.
Una de las imágenes que más circuló en los últimos días muestra al niño junto a sus padres sosteniendo un cartel con un resultado que, lejos de ser negativo, fue motivo de enorme alivio. “Tener ese negativo para nosotros significa que Santi está saludable, está bien”, expresó Natalia. Se trata de los estudios posteriores al trasplante de médula ósea, realizados siete meses después de la intervención. “Gracias a Dios, continúa en remisión, y para nosotros es un nuevo récord, porque Santino nunca llegaba a este tiempo sin recaer”, señaló.
La mamá del niño explicó que la remisión no implica una curación definitiva, pero sí un paso clave. “Como todos los tratamientos oncológicos, para tener un alta definitiva tienen que transcurrir cinco años. Él está en remisión, no aparece la enfermedad, pero siempre hay que tener precaución”, detalló. En este caso, el último aspirado de médula confirmó nuevamente la ausencia de la enfermedad, algo que la familia vive con emoción y esperanza.
Santino tiene actualmente siete años y medio y recibió su diagnóstico a los pocos días de cumplir tres. Desde entonces atravesó distintos tratamientos, con recaídas que obligaron a buscar nuevas alternativas. “Este es su tercer tratamiento. Hace más de cuatro años que viene luchando contra esta enfermedad”, relató su mamá.
El recorrido médico incluyó inicialmente atención en el Hospital de Pediatría de Posadas, donde fue paciente durante más de dos años. Tras una recaída al sexto mes de finalizado el tratamiento, fue derivado a Buenos Aires. “Santi es paciente del Hospital Gutiérrez. También estuvo en la Fundación Favaloro, donde el año pasado recibió el trasplante de médula”, recordó Natalia. Sin embargo, las opciones en Argentina se agotaron y la familia debió buscar alternativas en el exterior.
“Lo más lejano que nos tocó fue llegar hasta Singapur, porque en Argentina ya no había opciones para Santino. Nos pusimos en contacto con hospitales de distintos países, incluso en España, y la única opción fue Singapur”, contó. Allí permanecieron seis meses, en un proceso complejo tanto desde lo médico como desde lo humano. “Te vas al otro lado del mundo, con un cambio cultural muy fuerte: la comida, el idioma, la cultura. Todo es un montón, y más aún cuando no vas de vacaciones, vas por un tratamiento médico súper invasivo”, describió.
El viaje y la atención médica fueron posibles gracias a una enorme campaña solidaria que movilizó a Misiones, a todo el país y también a personas del exterior. “Necesitábamos 500 millones de pesos para poder viajar. En diez días se recaudó el dinero y pudimos pagar el monto mínimo que pedía el hospital”, recordó Natalia. Sin embargo, tras el trasplante surgieron complicaciones no previstas, lo que extendió la internación y los costos. “Llegamos a una deuda de casi 650 mil dólares. Todavía nos queda una parte por saldar”, explicó.
A pesar de eso, la prioridad sigue siendo la salud del niño. “Nuestra prioridad, más allá de la deuda, es la recuperación y la salud de Santino. Eso es lo que no nos quita el sueño”, afirmó. La mamá destacó además el compromiso sostenido de muchas personas. “Hay gente que todos los meses, al cobrar su sueldo, envía una ayuda. Son muchos meses y gracias a esa solidaridad pudimos pagar gran parte de todo lo que se gastó en el hospital donde salvaron la vida de Santino”, expresó.
A partir de su experiencia, la familia también acompaña otras campañas solidarias, como la de Pilar Mancuso, otra niña con leucemia que debe atravesar un proceso similar. “El caso de Pilar es exactamente el nuestro. Sus médicos son los mismos de Santino. Sabemos lo que se siente, lo desesperante que es, y por eso nos golpea muy de cerca”, señaló Natalia. En ese sentido, explicó que la familia de Pilar necesita reunir fondos para trasladar la médula que la niña requiere para su trasplante.
Mientras tanto, Santino continúa con controles periódicos y cuidados estrictos. Por el momento no puede asistir a la escuela. “Los niños trasplantados tienen que esperar mínimamente un año posterior al trasplante y empezar a inmunizarlos con sus vacunas. Ojalá que para mediados de año ya pueda asistir”, expresó su mamá.
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