Acuerdo Unión Europea-Mercosur: diputados y senadores dieron sus primeras señales de respaldo al pacto

Más allá de las diferencias partidarias, el inminente pacto con Europa generó un cierre de filas casi total en el Congreso. Si bien la firma oficial será en Asunción, el verdadero movimiento se espera en Buenos Aires, dado que el respaldo de oficialistas, radicales y el PRO garantiza un tratamiento fluido.

En este sentido, la apuesta no es solo política, sino que apunta directamente a los sectores más competitivos del país, como el agroindustrial y las economías regionales, que ven en la eliminación de aranceles una oportunidad histórica para volver a los mercados europeos.

El escenario para el 17 de enero ya está fijado en Asunción, pero la mirada del Gobierno se posa sobre el 2 de febrero. A partir de esa fecha, el Ejecutivo planea habilitar el debate en sesiones extraordinarias para que el Parlamento ratifique lo firmado. El clima en los pasillos de las cámaras refleja un optimismo que atraviesa a casi todos los bloques. Para el senador libertario Francisco Paoltroni, el pacto representa una ventaja estratégica: “Es algo fuera de serie para Argentina, un país como el nuestro tiene todo como para ganar. Nuestros principales clientes siempre estuvieron en Europa, principalmente relacionados a la carne vacuna y a otros subproductos que a partir de este acuerdo tendríamos beneficios más comparativos”.

Desde el oficialismo, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, celebró la noticia con una mirada puesta en el empleo: “Después de 25 años, se aprobó el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Más trabajo, más producción y más oportunidades de desarrollo e inversión”. En la misma línea, la senadora Carmen Álvarez Rivero calificó el hecho como “un paso clave que nos hace más visibles e integrados al mundo”.

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La oposición dialoguista también mostró sus cartas a favor. El diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, destacó que se trata de “una jugada estratégica para reafirmar que la integración, el Estado de derecho y la democracia constitucional, junto con la apertura a un mercado de más de 700 millones de personas, basado en reglas claras y previsibilidad, siguen en pie”. Por su parte, el socialista Esteban Paulón coincidió en que el convenio traerá “mejores estándares sociales, ambientales y democráticos para nuestros países”.

Incluso el radicalismo, a través de un comunicado liderado por Leonel Chiarella, dio su visto bueno al sostener que esta es una señal de confianza que Argentina necesita para crecer “con más inversión, más oportunidades para las empresas nacionales, más empleo y más previsibilidad”. Desde el PRO, el diputado Fernando de Andreis recordó el origen de la negociación y subrayó: “El camino que iniciamos en 2019 con Mauricio Macri hoy está por convertirse en una realidad. El acuerdo abrirá nuevos mercados para nuestras Pymes, economías regionales y exportadores”.

Dado que la Constitución Nacional prohíbe a los legisladores modificar el contenido de los tratados internacionales, el Congreso deberá decidir a libro cerrado. Ante la contundencia de estos respaldos, todo indica que el trámite legislativo avanzará sin mayores sobresaltos una vez que se inicie el debate en febrero.

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