El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas seguirá vigente, pero Nación despidió a los profesionales más expertos

El presidente del Instituto de Previsión Social de Misiones (IPS), Lisandro Benmaor, llevó tranquilidad a las familias ante la fuerte repercusión nacional que generaron versiones sobre una supuesta desarticulación del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. En una extensa entrevista, aclaró que el programa continúa activo, garantiza las prestaciones y mantiene la cobertura, aunque reconoció que el Gobierno nacional desplazó al grupo de especialistas que cumplía funciones de asesoría y coordinación técnica, una decisión que encendió alertas en la comunidad médica.

Benmaor explicó que el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas —creado hace más de 15 años— surgió para enfrentar una de las principales causas de mortalidad infantil en la Argentina. “Antes de su implementación, muchos bebés morían en listas de espera por no llegar a tiempo a una cirugía cardiovascular. El programa se diseñó para cambiar esa historia”, sostuvo. En el país nacen alrededor de 7.000 niños por año con cardiopatías congénitas, y cerca del 50% requiere una cirugía durante el primer año de vida. En el escenario previo, quienes contaban con cobertura privada accedían al tratamiento; los demás, no siempre.

Asimismo, recordó el origen del plan y el rol del Hospital Garrahan como referencia histórica en la problemática. A partir de la decisión política de crear el programa, se fortalecieron los diagnósticos precoces, se capacitaron equipos de salud en todo el país y se organizó una red federal de derivaciones por niveles de complejidad. “La clave fue llegar a tiempo. La cirugía cardiovascular pediátrica en la Argentina tiene una sobrevida superior al 95%; el problema era acceder en tiempo y forma”, subrayó.

Misiones, provincia pionera

Benmaor destacó que Misiones fue vanguardia en la implementación del programa. “Fuimos la primera provincia en tener la ley de ecocardiografía fetal y durante años lideramos el país en cantidad y calidad de diagnósticos, tanto pediátricos como fetales”, señaló. Esa política permitió derivaciones oportunas, cirugías precoces y tratamientos adecuados, con impacto directo en la reducción de la mortalidad infantil.

El titular del IPS remarcó que detrás de las estadísticas hay historias concretas. Relató el caso de un bebé diagnosticado en el vientre de la madre a las 20 semanas, sometido a una intervención fetal que modificó la evolución de una cardiopatía severa y permitió nacer con un corazón funcional. “Eso es medicina de altísima complejidad y se hizo en Misiones”, afirmó, y sostuvo que el diagnóstico temprano mejora la calidad de vida y reduce costos para el sistema de salud a largo plazo.

Qué cambió a nivel nacional

En relación con la polémica actual, Benmaor fue preciso: no se eliminó el programa ni las prestaciones, pero se desplazó al equipo de hiperespecialistas que cumplía tareas de asesoramiento, logística y coordinación clínica a distancia. “Eran expertos que guiaban decisiones críticas en tiempo real: ventilación, uso de drogas específicas, organización de traslados y asignación de centros según complejidad. Ese plantel fue removido”, explicó, y confirmó que se trató de despidos, no renuncias.

Según detalló, la red funcionaba con una clasificación de hospitales por complejidad (baja, media y alta), lo que permitía derivar cada caso al centro adecuado. Las cardiopatías más complejas —como la transposición de grandes vasos o los ventrículos únicos— se resolvían en hospitales de máxima experiencia; las de menor complejidad, en centros regionales. “Esa logística aceitada fue uno de los grandes logros del programa”, señaló.

Pese a la preocupación, Benmaor aseguró que en Misiones la atención continúa sin cambios: se realizan diagnósticos, tratamientos, derivaciones y cirugías según corresponda. “Seguimos prestando todas las prestaciones necesarias. Bajamos tranquilidad: hoy la lista de espera es cero para muchas cirugías que antes demoraban años”, afirmó. Recordó que, en sus inicios, una comunicación interauricular podía tener turnos a tres años; hoy, eso no ocurre.

El presidente del IPS también explicó que las cardiopatías congénitas no son prevenibles con vacunas o hábitos: afectan al 1% de los recién nacidos y, en el 90% de los casos, se presentan en bebés de padres sanos. “Es azar. Por eso el diagnóstico precoz es decisivo”, dijo. La ecocardiografía fetal, amparada por ley en Misiones, es un estudio rápido, indoloro y de alta precisión. “Si no la ofrecen, hay que pedirla”, recomendó.

Señales de alarma y capacitación

Entre los signos que deben despertar sospecha mencionó la cianosis (coloración azulada), dificultad respiratoria, problemas para alimentarse y fatiga. El programa impulsó capacitaciones masivas para pediatras, obstetras, enfermería y equipos de guardia, lo que permitió reducir la mortalidad infantil provincial y nacional. “Cuando Misiones derivaba, los centros de alta complejidad confirmaban nuestros diagnósticos en el 100% de los casos”, destacó.

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