La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, advirtió que el Departamento de Justicia mantiene bajo vigilancia satelital a una flota de embarcaciones que intentan evadir las sanciones internacionales. El anuncio surge tras la captura del buque de bandera rusa Bella 1 y el superpetrolero M Sophia, en un operativo conjunto que busca asfixiar la logística de exportación de crudo venezolano.
La Guardia Costera y el Ejército de los Estados Unidos ejecutaron una operación coordinada que culminó con la custodia de dos embarcaciones de gran calado. El buque de bandera rusa Bella 1, recientemente renombrado como Marinera, fue interceptado en las aguas del Atlántico Norte, cerca de Islandia, mientras que el superpetrolero M Sophia fue abordado en una maniobra similar dentro de la cuenca del Caribe. Ambas naves quedaron bajo control federal debido a su presunta participación en el traslado de hidrocarburos sujetos a restricciones comerciales.
Como consecuencia de estas acciones, la fiscal general Pam Bondi brindó detalles sobre el alcance legal de los procedimientos. La funcionaria informó que el Departamento de Justicia mantiene bajo vigilancia satelital a otros buques que intentan evadir los controles mediante el apagado de sus sistemas de ubicación, una práctica conocida como «navegación en modo oscuro».
Bondi fue taxativa al declarar que cualquier tripulación que ignore las señales de las fuerzas de seguridad enfrentará procesos en los tribunales federales, una medida que busca desincentivar el uso de rutas comerciales no autorizadas.
Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ratificó la vigencia del bloqueo sobre las exportaciones de petróleo y la disposición de recursos militares para asegurar su cumplimiento. Las investigaciones judiciales vinculan a estas embarcaciones con redes logísticas que utilizan empresas intermediarias para facilitar el comercio de crudo venezolano e iraní. En este sentido, el respaldo del Pentágono garantiza un patrullaje permanente en las rutas marítimas clave para detectar cualquier intento de eludir las restricciones vigentes.
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Desde una perspectiva estratégica, la incautación de estos petroleros responde a la política de supervisión sobre la cadena de suministros de la administración en Caracas. La captura de los buques coincide con las acciones judiciales recientes contra los principales responsables del gobierno venezolano, lo que derivó en un aumento de la vigilancia sobre los activos estatales fuera de sus fronteras. De este modo, la interrupción de los flujos de petróleo se consolidó como una prioridad para las agencias de control estadounidenses.
No obstante lo anterior, la intervención sobre el «Marinera» adquiere una relevancia particular al tratarse de un buque con bandera de la Federación Rusa. Este componente técnico añade complejidad al procedimiento, aunque las autoridades norteamericanas subrayaron que la normativa de sanciones se aplica de forma uniforme, independientemente de la insignia que porte la nave.
Actualmente, los barcos permanecen en puertos seguros a la espera de que los tribunales definan el destino final de la carga y de los propios activos navales.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024

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