Protestas en Irán: crece la represión y ya hay al menos 35 muertos y más de 1.200 detenidos

Las protestas que sacuden a Irán desde hace más de una semana dejaron al menos 35 personas muertas y más de 1.200 detenidas, según datos difundidos por organizaciones de derechos humanos. Se trata de las manifestaciones más extensas desde 2022, con focos activos en más de 250 localidades de 27 provincias del país.

La cifra de víctimas fue reportada por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, que indicó que entre los fallecidos hay 29 manifestantes, cuatro niños y dos integrantes de las fuerzas de seguridad. El organismo se apoya en una red de activistas dentro de Irán y ha sido considerado una fuente confiable en episodios de violencia anteriores.

Mientras tanto, el gobierno iraní evitó brindar estadísticas oficiales consolidadas. No obstante, la agencia semioficial Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria, informó que alrededor de 250 policías y 45 miembros de la fuerza Basij —un cuerpo de voluntarios paramilitares— resultaron heridos durante los disturbios.

Uno de los episodios que mayor repercusión internacional generó ocurrió en la provincia occidental de Ilam. Videos difundidos en redes sociales muestran a fuerzas de seguridad disparando contra civiles en el condado de Malekshahi y, en otro hecho, irrumpiendo en un hospital en busca de manifestantes heridos. Las imágenes provocaron una ola de condenas desde el exterior.

Ante la gravedad de la situación, el presidente iraní Masoud Pezeshkian ordenó al Ministerio del Interior la conformación de un equipo especial para llevar adelante una “investigación exhaustiva” sobre lo sucedido en Ilam. La presidencia reconoció oficialmente un “incidente” en un hospital de la ciudad, aunque no brindó mayores precisiones.

El asalto al centro de salud fue duramente cuestionado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que calificó el hecho como un “crimen”. En un mensaje difundido en farsi, Washington denunció que las fuerzas de seguridad golpearon al personal médico y atacaron a los heridos con gas lacrimógeno y munición. “Los hospitales no son campos de batalla”, señalaron.

Por su parte, un informe de Fars aseguró, sin presentar pruebas, que algunos manifestantes portaban armas de fuego y granadas. Si bien en el oeste de Irán, cerca de la frontera con Irak, es más frecuente la circulación de armas, el gobierno no aportó evidencias concretas que respalden esa acusación.

La provincia de Ilam, una región rural habitada principalmente por comunidades kurdas y lur, atraviesa desde hace años una profunda crisis económica, un contexto que agrava el clima social en medio de una de las olas de protestas más intensas de los últimos tiempos en el país.

FUENTE: Infobae.

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