El Concejo Deliberante de la capital correntina avanzó con la declaración de la Emergencia Hídrica y Climática luego de un diciembre marcado por precipitaciones excepcionales que alcanzaron los 770 milímetros. La decisión, adoptada por unanimidad, convalida una resolución del Departamento Ejecutivo Municipal y tendrá vigencia por 180 días, con el objetivo de habilitar respuestas urgentes y reorientar recursos hacia obras prioritarias en los sectores más afectados.
La medida fue tratada y aprobada el pasado viernes durante una sesión especial del cuerpo legislativo, que contó con la presencia de 17 concejales. La convocatoria respondió al escenario crítico generado por las lluvias intensas registradas en las últimas semanas del año. Al respecto, el presidente del Concejo Deliberante, Marcos Amarilla, explicó que la urgencia administrativa fue clave para acelerar los plazos y dar respaldo legal a las acciones del Ejecutivo.
En los fundamentos de la ordenanza se detalla que entre el 22 y el 28 de diciembre de 2025 se produjeron lluvias de una magnitud inédita en los últimos 30 años. En ese lapso se registraron 770,69 milímetros, un volumen que cuadruplica el máximo histórico mensual y supera ampliamente el promedio habitual de 170 milímetros para diciembre en la ciudad.
Según remarcaron desde el cuerpo deliberativo, la emergencia permitirá implementar de manera inmediata medidas preventivas, correctivas y de gestión destinadas tanto a reparar los daños ocasionados como a reducir el impacto de futuros eventos climáticos similares. En ese sentido, Amarilla señaló que la herramienta brinda al Municipio la posibilidad de actuar con mayor rapidez y eficacia en un contexto excepcional. “Tanta lluvia en tan poco tiempo y de forma tan prolongada hizo que la capacidad de absorción de la tierra fuera totalmente saturada”, advirtió.
El titular del Concejo fue claro al señalar que la declaración de emergencia no apunta a evitar nuevas lluvias, sino a estar preparados para enfrentar sus consecuencias. “Si caen 300 milímetros en una hora y media, vamos a tener agua, pero debemos tener la previsibilidad para mitigar el impacto y acompañar a los afectados”, subrayó, al anticipar que el verano podría mantener la tendencia de precipitaciones intensas.
Uno de los aspectos centrales de la ordenanza es la posibilidad de redireccionar partidas presupuestarias. Amarilla explicó que, con el presupuesto anual ya aprobado y con destinos definidos, sin una declaración de emergencia el Ejecutivo no podría modificar el uso de los fondos. “El presupuesto anual ya está cerrado y las partidas tienen destinos preasignados. Sin la emergencia, el Intendente tendría las manos atadas para mover fondos hacia obras de drenaje no previstas originalmente”, aseguró. En la misma línea, agregó: “El Intendente necesita esta herramienta a los efectos de poder realizar partidas suficientes para continuar con las obras necesarias”.
Además del reordenamiento interno de recursos, la emergencia cumple un rol clave como respaldo institucional para gestionar asistencia extraordinaria ante el Gobierno provincial y nacional. Este marco legal resulta indispensable para solicitar financiamiento destinado a obras de infraestructura de gran escala, que exceden la capacidad presupuestaria del Municipio.
Desde el Ejecutivo municipal ya se identificaron los puntos donde el sistema de drenaje y la infraestructura resultaron insuficientes. “Hay zonas que requieren una intervención inmediata”, indicó Amarilla. Entre los barrios más afectados por el temporal se encuentran Santa Rosa, Libertad, La Olla, Piragine Niveyro, San Gerónimo, Fray José de la Quintana, 9 de Julio, Nuestra Señora de Asunción, Santa Rita Norte, Jardín, Güemes, San Ignacio, Bañado Norte, Pirayuí y Lomas del Mirador, entre otros.
En estos sectores, las distintas áreas del Municipio de Corrientes desplegaron tareas coordinadas que incluyeron asistencia social directa, atención sanitaria, acompañamiento recreativo, limpieza urbana y trabajos de desobstrucción de zanjas y desagües con maquinaria pesada.
La vigencia de la emergencia fue fijada en 180 días, un plazo considerado suficiente para atravesar el período de mayor inestabilidad climática y completar las obras de mantenimiento y mejora en ductos y sistemas pluviales. Para Amarilla, el resultado de esta etapa dependerá en gran medida de la capacidad de gestión del intendente Claudio Polich. “No hay que bajar los brazos; el Intendente no solo está preocupado, sino ocupándose de la situación”, concluyó el edil, al remarcar que la ordenanza brinda el respaldo legal necesario para afrontar una coyuntura que la ciudad reclama atender con urgencia.

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