El 2025 volvió a poner a prueba a la industria forestoindustrial argentina. En un contexto económico complejo, con bajo nivel de obra pública, dificultades de financiamiento y una competencia cada vez más desigual, las empresas del sector debieron redefinir estrategias para sostener la actividad. En ese escenario, Guillermo Fachinello, socio gerente de Villalonga, traza un balance del año y comparte su mirada sobre los desafíos y oportunidades que se abren hacia 2026.
“Venimos de cuatro años muy complejos y este no fue más sencillo. Incluso, en algunos aspectos, fue todavía más difícil”, resume Fachinello. Sin embargo, lejos de la parálisis, destaca una premisa que atraviesa toda la gestión de la empresa: seguir trabajando, gestionando y buscando alternativas para mantener la producción en marcha.
Villalonga forma parte de la cadena de valor de la forestoindustria con un enfoque claro: entregar productos terminados. Esa visión se apoya en un proceso constante de innovación, capacitación y profesionalización del equipo de trabajo, impulsado en articulación con asociaciones sectoriales como APICOFOM. “La capacitación de nuestros operarios y profesionales es clave para sostener la calidad y adaptarnos a los cambios”, señala.
La empresa cuenta con una de las fábricas más modernas del país, ubicada en el Parque Industrial de Posadas. Si bien hoy no alcanza el volumen necesario para operar a plena capacidad, la apuesta sigue siendo clara: innovar, optimizar procesos y abrir nuevos mercados. “Con todas las dificultades que tenemos, seguimos ganando mercado y avanzando”, afirma.
Reconversión productiva y nuevos nichos
Uno de los ejes centrales de los últimos años fue la reconversión. El foco se trasladó hacia la fabricación de viviendas industrializadas, cabañas para turismo y campamentos modulares destinados a la industria petrolera y a grandes forestaciones.
“Siempre estamos buscando nichos que nos permitan darle mayor volumen a la producción, aunque no es sencillo”, reconoce Fachinello. En ese sentido, destaca el potencial de las cabañas turísticas como una alternativa competitiva, especialmente si se logra reactivar el crédito hipotecario. “Con el valor de una camioneta se pueden construir tres o cuatro cabañas. El desafío es encontrar financiamiento”, explica.
Las viviendas que produce Villalonga cumplen con todas las exigencias técnicas necesarias para acceder a créditos hipotecarios y se caracterizan por su calidad constructiva. Sin embargo, la competencia con la informalidad y con productos importados, como las casas industrializadas de origen chino, representa una barrera constante. “La competencia es muy despareja. Nosotros apostamos a la calidad, a la adaptación de los modelos a cada cliente y al servicio postventa, que es una gran ventaja”, subraya.
Construcción con madera y eficiencia
Otro de los frentes en los que la empresa trabaja activamente es la puesta en valor de la construcción con madera, en articulación con FAIMA. Eficiencia energética, comportamiento térmico y medición de huella de carbono son algunos de los atributos que buscan posicionar. “La construcción en madera tiene muchísimos beneficios y creemos que debería contar con incentivos, como mejores tasas de interés a la hora de financiar”, plantea Fachinello.
Villalonga también avanza en el desarrollo de soluciones modulares “llave en mano”, que se instalan en apenas dos días y ofrecen mayores dimensiones y prestaciones que los tradicionales contenedores. Para ello, la empresa cuenta con equipamiento propio, grúas y carretones, lo que le permite responder con rapidez y eficiencia.
Ajustes, profesionalización y proyección
Como ocurrió en gran parte del sector, el 2025 obligó a realizar ajustes. La caída de la obra pública impactó directamente en algunos puestos de trabajo, aunque también se abrieron nuevas incorporaciones vinculadas a la profesionalización de áreas estratégicas. “Tenemos que ser coherentes y muy competitivos. Hicimos todas las inversiones necesarias, pero producir en Argentina, y especialmente en Misiones, no es fácil”, remarca.
De cara al 2026, la expectativa es moderada. Fachinello anticipa un comienzo de año complejo y no espera una mejora inmediata. “La clave va a estar en la baja de las tasas de interés y en la recuperación del poder adquisitivo”, analiza. Mientras tanto, la estrategia apunta a sostener el ritmo de trabajo, fortalecer alianzas con desarrolladores inmobiliarios y buscar esquemas asociativos que permitan aumentar el volumen de producción.
“Lo que necesitamos es que la fábrica trabaje todos los días. Eso baja costos, mejora el producto y nos permite seguir innovando”, concluye. En un contexto adverso, Villalonga apuesta a la adaptación, la calidad y el trabajo conjunto como pilares para seguir construyendo futuro dentro de la forestoindustria argentina.

Villalonga Industrial: pioneros en eficiencia energética para la construcción de viviendas de madera