Visión Misionera 2026 | Las Gringasss: compartiendo valores y un estilo de vida sustentable

Llega el final de otro año y, con él, el tiempo de balances, recuerdos y nuevos desafíos. Decir que fue un año difícil no sería original. Preferimos definirlo como un año de grandes y profundos desafíos, de cambios reales y, sobre todo, de muchísimas enseñanzas.

 

Enseñanzas que nos invitan a un nuevo entorno y a un nuevo tiempo: una oportunidad para ver, pensar y actuar de otra manera. Más simple, más humana, más conectada con uno mismo, con las personas y con la naturaleza que nos rodea. En definitiva, más conectada con la vida.

 

Este año nos dejó frases que ojalá no queden solo en palabras: “lo viejo funciona”, “nadie se salva solo”, “La p*** que vale la pena estar vivo”. Frases que emocionan y que deberían convertirse en motor de cambio; un cambio que nos devuelva a los valores que nos enseñaron nuestros abuelos: honrar la vida, la familia y el trabajo, unirnos detrás de objetivos comunes y sostener esa inmensa sed de progreso que, sin dudas, puede llevarnos a un mejor estándar de vida.

 

 

La tecnología nos rodea y nos atraviesa. Bien utilizada, es maravillosa: nos ayuda, nos ordena, nos potencia. Pero hay algo que todavía no puede hacer, y ahí está nuestra diferencia: sentir. Sentir y vincularnos desde lo que sentimos. Desde ahí construimos.

 

En Las Gringasss pensamos y actuamos de esta manera. Desde lo que nos rodea: esa naturaleza extraordinaria que debemos proteger; el monte húmedo, caluroso y espeso; los arroyos que arrullan la siesta e invitan a la pausa. Desde la responsabilidad por nuestro trabajo, cuidando cada planta y pensando que cada bocado de alimento que generamos sea como para nuestra propia familia: un bocado de amor. Usamos todas las herramientas técnicas y tecnológicas disponibles para ser más eficientes y poder crecer. Y, paradójicamente, muchas de esas prácticas son las mismas que usaban nuestros abuelos. Hoy contamos con nuevas herramientas, pero la raíz siempre estuvo ahí; solo habíamos perdido el rumbo.

 

Durante este año conocimos a muchas personas, a nuestros “amigos-clientes”, como nos gusta llamarlos. Gracias a su acompañamiento semanal, no “trabajamos” en el sentido del sacrificio: disfrutamos lo que hacemos. El trabajo es nuestra forma de vida, un estilo que nos conecta con la tierra, con nuestro interior y con nuestro entorno social.

 

Comprendimos algo esencial: las personas no solo compran un alimento sano, nutritivo y fresco, directo de la chacra a la mesa -una de nuestras ideas fundacionales-. También comparten con nosotros un estilo de vida. El estilo Las Gringasss: mirarnos a los ojos, la charla corta, la cercanía, el cuidado del monte y de la tierra, cocinar con amor, encontrarnos alrededor de una mesa, agradecer por los alimentos, compartir una copa de vino frente a una olla, meter la cuchara, dar ese toque personal.

 

Sabemos que el futuro es hoy, y lo estamos construyendo. Por eso nos importan los niños y adolescentes. Intentamos acompañarlos para que puedan decidir desde otra manera de mirar el mundo: su mundo, el que deben aprender a amar y cuidar. Por eso seguimos dando charlas en escuelas secundarias y agrarias, trabajando con instituciones en la protección del ambiente, rescatando animales y, muchas veces, llevando un plantín a los más chicos para que lo planten y cuiden con sus familias. Pequeñas acciones que generan grandes transformaciones. Si el futuro es hoy, el mañana será el reflejo de lo que hagamos ahora.

 

Todo esto es Las Gringasss: una empresa agroecológica con profundas raíces en nuestro suelo. No solo producimos alimentos; transmitimos ideales y estilos de vida. Esa es nuestra manera de entender la Responsabilidad Social Empresaria.

 

Nuestros sueños se tradujeron en hechos concretos: ampliamos nuestra presencia en el mercado, sumamos nuevos canales de comercialización y diversificamos productos. Hoy ofrecemos verduras y hortalizas frescas, carne de pollo, pato y conejo, huevos, productos congelados y preelaborados -empanadas, albóndigas, pastas y milanesas- elaborados con nuestras propias materias primas. También ampliamos la línea de enfrascados y estamos presentes en numerosos supermercados de Posadas y del interior de la provincia, buscando estar más cerca de las personas y facilitar el acceso a una alimentación sana.

Detrás de conceptos como economía circular o gastronomía de kilómetro cero hay algo mucho más simple: estar junto a la gente. Pensar en el otro. A través de nuestros productos, nuestros clientes cuidan el ambiente, generan sustentabilidad, promueven empleo local y crean oportunidades de vida en las chacras misioneras. Hoy se habla de “chacras multiproductivas” como si fuera una novedad. Pero es lo que hacían nuestros abuelos hace setenta años. Lo viejo funciona, sí, con nuevas herramientas: educación, capacitación, redes y conocimiento global. Los misioneros somos capaces; solo necesitamos condiciones para desarrollarnos.

 

Creemos firmemente en los liderazgos productivos para desarrollar cuencas y regiones. Ejemplos sobran. Apostamos a ese camino.

 

Escuchamos a nuestros amigos-clientes: ellos nos marcan el rumbo. De allí nacen nuevos productos como jugos verdes, condimentos, escabeches de hongos y bambú, y la decisión de ampliar líneas clave como los huevos caseros, uno de nuestros productos estrella. El próximo año incrementaremos su oferta y ampliamos el plantel de gallinas para consolidarnos como referentes provinciales en el rubro.

 

El año que comienza nos encontrará, como siempre, soñando y trabajando, viviendo con optimismo el cambio que regenera. Gracias por acompañarnos, por ser parte de nuestras vidas.

 

¡Buen apetito y buena vida para todos!

 

Rosana y Roberto. 

 

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