Visión Misionera 2026 | Competir o desaparecer

El empresariado misionero valora la estabilidad ganada los últimos dos años, pero reconoce que el contexto plantea enormes desafíos. El gobierno nacional retiró al Estado de sus funciones de regulación y protección de mercados y el sector privado tuvo que salir a competir, muchas veces en situación desfavorable. Los empresarios aceptan el desafío, pero piden igualdad de condiciones. Exigen reformas que bajen el famoso “costo argentino” y políticas específicas para las economías regionales y mercados de frontera.

Más de cien de los principales empresarios y CEOs de Misiones que respondieron a la encuesta anual de Visión Misionera hicieron balance del año que termina, proyecciones para el que empieza y plantearon sus principales preocupaciones. La mayoría de las respuestas denota un panorama general de optimismo, apoyado principalmente en un contexto de mayor estabilidad, aunque ese optimismo es bastante más moderado que el expresado en ediciones anteriores de la misma encuesta.

La asunción del presidente Javier Milei encaminó al país hacia un modelo de mayor apertura comercial y menor intervención estatal. Conforme su gestión avanza en ese camino, a los empresarios misioneros les queda claro que sin un Estado nacional regulando, protegiendo al mercado interno, subsidiando tarifas y generando demanda “artificial” apuntalada con emisión monetaria, el único camino para la supervivencia pasa por una mejora constante de la competitividad.

El empresario misionero no le tiene miedo a competir, pero advierte que si lo largan a la cancha a jugar en inferioridad de condiciones, los resultados muy probablemente serán negativos.

De allí la cautela de los hombres y mujeres de negocios de la Tierra Colorada que valoran la estabilidad macroeconómica, pero advierten que sin alivio impositivo, crédito, reformas laborales, infraestructura acorde y políticas activas para las economías regionales, la competitividad seguirá deteriorándose y el crecimiento de la economía será limitado y desigual

La mayoría de los consultados coincide en que el desempeño de las empresas y de la provincia dependerá en gran medida de la política económica nacional, del manejo del tipo de cambio y de la continuidad de las reformas anunciadas. Hay expectativas positivas en sectores exportadores, pero fuerte preocupación en actividades ligadas al mercado interno y a las economías regionales.

 

Martín Hreñuk, de la empresa que lleva como emblema la marca Rosamonte, anticipó que 2026 será un año “complejo, con muchos desafíos en la eficiencia y productividad” consideró que “recuperar el poder de compra de los consumidores” será necesario para activar la demanda, reclamó tasas de interés más acordes a los niveles actuales de inflación y pidió “no descuidar las economías regionales creando mesas de diálogo”.

En línea similar se manifestó Carlos Lancioni, propietario de la fábrica y cadena de heladerías Doumo SA. “El futuro para la empresa y para la provincia dependerá mucho de la política económica nacional. El principal desafío es ser cada vez más eficientes y competitivos”, dijo y coincidió con Hreñuk en la necesidad de que se recupere el poder adquisitivo de los salarios.

Victoria Szychowski, de La Cachuera S.A, opinó que el país está “en el camino correcto”, pero remarcó que “los cambios llevan años” y reclamó un avance más rápido en las reformas laboral e impositiva a las que consideró cruciales para que Misiones sea una provincia más competitiva.

En coincidencia con el desafío de la competitividad, María Taratuty de London Supply Group, el grupo que administra el Dutty Free Shop de Puerto Iguazú, indicó que “el escenario económico actual nos exige una gestión ágil y estratégica. Nuestros principales desafíos para 2026 se centran en la evolución del consumo y la optimización de los costos operativos”.

Roberto Enríquez, del grupo CEE Enríquez, valoró el equilibrio fiscal, la estabilización cambiaria y la desaceleración del proceso inflacionario, porque aportan previsibilidad al sector privado, lo que lo llevó a una evaluación positiva en términos generales, pero coincidió con prácticamente todos los demás consultados en la necesidad de “continuar con el proceso de reingeniería y cambio cultural de las empresas del grupo, buscando mejoras en los costos y eficiencia, con el fin de mejorar las rentabilidades y la calidad de los servicios”.

Omar Closs, de Petrovalle SA, fue menos optimista y calificó al panorama a mediano plazo como “difícil e incierto”, advirtió que el tipo de cambio “nos afecta como provincia fronteriza”, remarcó que sectores importantes como la producción yerbatera, tealera y maderera enfrentan serias dificultades y consideró necesario que “vuelva la obra pública”.

Rodolfo González, de González Automóviles, se mostró confiado en que “las cosas van a ir paulatinamente mejorando” pero consideró necesario bajar las tasas de interés para facilitar la compra de bienes durables, reducir la presión impositiva y tener “leyes laborales más adecuadas a los tiempos presentes”.

Roberto Boratti, del sanatorio que lleva su apellido, consideró que el desafío será mantener la calidad de los servicios en un contexto complicado y pidió bajar impuestos. Mientras que Verónica Vymazal, del sanatorio IOT, entiende que “sostener la rentabilidad en un contexto de costos crecientes, plazos de cobro largos y fuerte presión financiera”, será uno de los factores que separen el éxito del fracaso, así como mostrar capacidad de adaptación a un entorno tecnológico “en acelerada evolución; atraer y retener talento calificado y profundizar la mejora continua de procesos y calidad asistencial”.

Diego Sartori, de Adolfo Sartori SA, indicó que la economía nacional e internacional marcarán el pulso de 2026, que los desafíos centrales para las empresas serán la mejora de la eficiencia con el objetivo de reducir costos y pidió una baja de impuestos.

Carlos Lowe, de la concesionaria Lowe SA, coincide con Closs al señalar que el mal momento de las economías regionales, especialmente de la forestoindustria es una limitante para el desarrollo de la economía de la provincia. “Tendrán que acomodar los costos de producción y la tecnología para ser competitivos con el mundo”, consideró. Pero advirtió que esa mejora de al competitividad dependerá de una baja de los impuestos “apenas se pueda” y de que se sostenga la estabilidad monetaria “para que vuelvan los créditos a largo plazo”.

El sector tealero es otro de los que está complicado. Eduardo Goldfart, de Valmitran SA, exigió al Gobierno nacional “comprender que las economías regionales existen, agregando valor y derrama a mucha gente, más de la que ellos imaginan”. Jonathan Klimiuk, de Klimiuk Infusiones, ve a 2026 “muy complicado si la política nacional no acompaña las economías regionales y pidió “políticas directas que favorezcan las economías regionales”.

Desde el sector forestal hacen una lectura similar, Fabián Toller, de Toll Maderas, ve al año que inicia como “difícil y complicado” y pidió políticas activas para bajar impuestos y abaratar los créditos hipotecarios.

 

El eterno problema de los costos

El nivel de costos aparece como unos de los ejes más repetido en las respuestas, así como una presión impositiva que consideran elevada en todos los niveles. El costo de la energía fue señalado como crítico para la industria y el sector maderero, al punto de poner en riesgo la continuidad de algunas pymes. Además de los costos logísticos, operativos y financieros.

Muchos empresarios advierten que estos factores los dejan fuera de competencia frente a importados o empresas de otras provincias y países.

Ante la imposibilidad de trasladar costos a precios, la mayoría plantea como desafío mejorar eficiencia y productividad, avanzar en procesos de reingeniería, profesionalización de la gestión y cambio cultural, así como incorporar tecnología, innovación e incluso inteligencia artificial.

Este proceso es visto como inevitable, aunque doloroso, y en varios casos asociado a reducción de márgenes y empleo.

 

Mercado interno débil y consumo retraído

Entre los empresarios hay consenso en que el bajo poder adquisitivo limita las ventas y que una recuperación del consumo es tan importante como improbable.

Sin mejora de salarios ni acceso al crédito, sectores como comercio, salud, construcción e inmobiliario seguirán condicionados. Algunos rubros advierten incluso riesgo de cierre si no mejora la demanda.

La falta de crédito y tasas de interés elevadas aparecen como restricciones centrales, especialmente en actividades que dependen de la venta de bienes durables de alto valor, como las viviendas o automóviles.

 

Reformas estructurales

Casi todos los empresarios destacaron además la necesidad de avanzar en procesos de reforma que reduzcan carga impositiva, costos ocultos y generan complicaciones burocráticas.

En ese sentido, una la reforma laboral orientada a bajar el costo de contratación y adaptarse a nuevas formas de trabajo aparece mencionada en casi todos los testimonios.

Estas reformas son vistas como condición para competir tanto en el mercado interno como externo.

Las economías regionales (yerba mate, té, forestoindustria, tabaco) expresan una preocupación particular por la falta de políticas específicas de acompañamiento.

 

Resultados

Al igual que en ediciones anteriores, la mayoría de los empresarios hizo un balance positivo del año que termina, aunque en porcentajes menores a años anteriores, y esperan con optimismo al año que inicia.

Ante la pregunta “¿cómo considera que le fue a su empresa durante 2025?” la mayoría optó por alguna de las opciones positivas, pero por primera vez la opción «mal» suma una cantidad de respuestas suficiente como para aparecer en el gráfico.

 

Cuando se les pidió que proyecten a 2026, se impone una lectura optimista, pero también se nota preocupación en el 30% que no anticipa mejoras.

Como era de preverse caen respecto a ediciones anteriores las previsiones de contratación de nuevo personal y de nuevas inversiones.

 

 

 

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