El economista en jefe de la regional NEA del IERAL de la Fundación Mediterránea, Gerardo Alonso Schwarz, analizó el escenario de 2026 como una transición hacia una agenda de crecimiento a largo plazo. Tras el ajuste de 2025, el experto sostuvo que la competitividad no dependerá de devaluaciones, sino de la innovación. Por lo tanto, este éxito -de producirse- se traduciría en la generación de empleo de calidad y en una mayor inserción global.
En este marco, Schwarz definió el escenario económico para 2026 como una transición necesaria tras el periodo de ajuste. Este primer tramo incluyó el sinceramiento de precios relativos, el equilibrio fiscal y la drástica reducción de la inflación conseguida en 2025. Según su análisis, una vez consolidada esa base, el país debe dar el “paso al segundo grupo de medidas”, las cuales están “centradas exclusivamente en una agenda de crecimiento”.
El economista precisó que este nuevo ciclo requiere reformas de fondo para que la estabilidad macro se traduzca en inversión. “Ya no se trata solo de equilibrar la caja, sino de generar las condiciones para que las empresas vuelvan a traccionar”, remarcó el especialista.
Este cambio de fase agota la rentabilidad financiera que antes generaban los saltos del tipo de cambio. “La competitividad no va a venir por un salto cambiario o una devaluación”, sentenció.
En esta nueva etapa, señaló que las empresas deben abandonar el modelo de negocios centrado en un mercado interno cerrado y explicó que la protección excesiva fomentó una conducta donde muchas firmas se acostumbraron a “cazar en el zoológico”, una metáfora que describe la venta a un consumidor cautivo que carece de opciones de competencia externa. Para el economista, ese esquema caduca con la apertura y la estabilidad: “las firmas necesitan habituarse a la competencia global” y salir a buscar clientes en el exterior.
“El modelo de vivir solo de lo que se consume adentro tiene fecha de vencimiento”, advirtió Schwarz, quien además precisó que la única forma de sobrevivir fuera de esa protección es mediante una “transformación profunda de los procesos productivos”.
Según su visión, el empresario debe dejar de esperar el resguardo del Estado porque “la verdadera estabilidad llega cuando se puede competir de igual a igual con el mundo”.
Bajo esta lógica, la supervivencia dependerá de la capacidad de diferenciación. “Tendremos que pensar en el mercado externo basándonos en la calidad y la innovación”, precisó. Schwarz indicó que, al no poder competir por precio bajo mediante un dólar caro, la tecnología se vuelve la herramienta central para reducir costos unitarios.
Respecto a la operatividad, remarcó que la estrategia para 2026 requiere un cambio en la matriz de producción: producir más volumen con menor variedad de productos. Esta recomendación técnica apunta a ganar solidez frente al mundo mediante la eficiencia operativa. “Necesitamos escala; el desafío es especializarse para bajar costos y ser competitivos fuera de la frontera”, argumentó el analista.
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Más tecnología, mejor calidad: la fórmula para competir con el mundo
La forestoindustria misionera representa, en el análisis de Schwarz, el sector con mayor potencial de reacción inmediata ante el nuevo esquema de apertura. Bajo esta mirada, la provincia enfrenta una oportunidad histórica por el desplazamiento de flujos en el comercio global, con Estados Unidos como destino estratégico. Este escenario se explica porque Brasil, el principal competidor regional, decidió desatender nichos específicos de productos de madera para volcarse a mercados de escalas masivas. “Brasil está dejando huecos en el mercado de Estados Unidos”, aseguró el analista en pos de poner el foco en que la captura de esos espacios depende exclusivamente de la inversión privada.
En este contexto, el precio deja de ser la variable determinante: “Estados Unidos no te compra por precio barato si no tenés certificaciones”. Por lo tanto, la rentabilidad queda atada a la “estandarización y las normas internacionales”, un requisito que obliga a las plantas de la región a incorporar tecnología para ganar la escala y la precisión que exige el mercado norteamericano.
En cuanto al marco legal, el economista destacó el impacto que tendrán los cambios normativos en el clima de inversiones local. Al referirse a las transformaciones vigentes, aseguró que “cualquier cambio en la reforma laboral va a ser una mejora”, ya que dinamiza la contratación y permite a las empresas misioneras ganar la flexibilidad necesaria para exportar.
Asimismo, la infraestructura, sumada a la inversión privada, “complementará este esquema de salida al mercado global”. La logística, el uso de puertos y la hidrovía aparecen en su análisis como los pilares para que la producción regional llegue a destino de forma eficiente. “El crecimiento regional hoy es obligatorio y depende de mirar hacia afuera”, puso de manifiesto Schwarz.
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