“El corazón de la política ambiental de esta gestión se sintetiza en un concepto claro: los residuos como eje central de intervención”, señala Valeria Schendelbek, al referirse a una problemática histórica de Eldorado que durante años se expresó en basurales a cielo abierto, microbasurales y prácticas culturales arraigadas, y que comenzó a abordarse de manera sistemática a partir de la definición de dos líneas de trabajo complementarias —la gestión de residuos con posibilidad de reutilización o reciclaje y la eliminación de aquellos sin posibilidad de uso—, permitiendo así diferenciar, ordenar y actuar con mayor eficiencia sobre los distintos tipos de residuos que genera la ciudad.
Gestión de residuos reciclables: avanzar hacia la economía circular
Uno de los hitos más significativos del 2025 tiene que ver con los avances concretos en la gestión de residuos reciclables, una línea de trabajo que busca reducir el volumen de desechos y promover la reutilización de materiales.
Durante este período se logró la recuperación de:
– 10,5 toneladas de vidrio, metales, plásticos, papeles y cartones a través del Ecopunto fijo.
– 13,5 toneladas adicionales recolectadas de manera esporádica en instituciones educativas, fortaleciendo la educación ambiental y la participación comunitaria.
– 75 toneladas de chatarra y madera recuperadas en el basural municipal, en articulación con recuperadores informales, incorporando una dimensión social a la política ambiental.
A esto se suma la gestión de residuos no frecuentes y voluminosos, como:
– 1.750 unidades de NFU (neumáticos fuera de uso).
– 2.500 litros de AVU (aceite vegetal usado).
Estos números, que representan hitos del año 2025, dan cuenta de un cambio de enfoque: el residuo deja de ser solo un problema y comienza a pensarse como un recurso posible dentro de un esquema de economía circular.

Eliminación de residuos: intervención en microbasurales
La segunda gran línea de trabajo aborda aquellos residuos que no tienen posibilidad de reutilización (basura) y que históricamente se acumularon en espacios públicos y zonas sensibles de la ciudad.
En este marco, la intervención en microbasurales se convirtió en una política activa de saneamiento ambiental y recuperación del espacio urbano.
Durante 2025 se registraron:
– Intervenciones en 22 barrios de la ciudad.
– La erradicación de 104 focos de microbasurales.
– La recuperación de una superficie aproximada de 950 metros cuadrados.
Estas acciones no solo mejoran el entorno urbano, sino que impactan directamente en la salud ambiental, reduciendo focos de contaminación, proliferación de vectores y riesgos sanitarios para la
población.

Enfermedades vectoriales: prevención del dengue
Desde la Sección de Control de Vectores se desarrollaron acciones clave para la salud ambiental y comunitaria, en articulación con agentes del Ministerio de Salud Pública y bajo una política sanitaria transversal que involucra a la provincia, el municipio y los barrios; durante 2025 se asistieron 100 barrios y 30 escuelas con tareas de prevención del dengue, centradas en la identificación y eliminación de criaderos, complementadas por estudios de LIRAa y ovitrampas, fundamentales para detectar zonas críticas en relación con la presencia del Aedes aegypti.

Tenencia responsable de mascotas
Desde el Departamento de Veterinaria y Zoonosis, durante 2025 se registró un avance significativo en materia de tenencia responsable de mascotas y cuidado de la salud pública, a partir de la puesta en funcionamiento del Quirófano Veterinario Móvil en enero, cuya presencia activa en distintos puntos de la ciudad permitió reforzar y complementar el trabajo sostenido del Centro de Veterinaria y Zoonosis fijo, ampliando la cobertura de servicios y optimizando la capacidad de respuesta ante la demanda; en este marco, los indicadores anuales reflejan 4.000 atenciones clínicas, 1.800 vacunaciones antirrábicas, 2.900 castraciones y la estimación de 190.000 potenciales nacimientos evitados.

Los indicadores y resultados alcanzados durante 2025 funcionan como hitos que permiten visualizar una línea de trabajo sostenida y coherente con los objetivos definidos al inicio de la gestión, dando cuenta de una política ambiental que se apoya en la planificación, la continuidad de las acciones y la medición de resultados. Lejos de iniciativas aisladas, los datos reflejan una estrategia que se mantiene en el tiempo y que logra traducirse en intervenciones concretas en el territorio.
En este segundo año de gobierno, la impronta ambiental impulsada por el intendente Rodrigo «Pipo» Durán comienza a consolidarse como una política pública con identidad propia, donde la presencia territorial, la planificación y los resultados verificables se articulan como ejes centrales. De este modo, la gestión ambiental deja de ocupar un lugar secundario para convertirse en un pilar del modelo de ciudad que propone esta administración, con una mirada de largo plazo, compromiso comunitario y responsabilidad institucional.





