Israel golpea el corazón operativo de Irán: abatieron en Líbano a un jefe clave de la Fuerza Quds

Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron este jueves la eliminación de Hasin Mahmud Marshad al-Juhari, identificado como uno de los principales cuadros operativos de la unidad 840 de la Fuerza Quds, el brazo de operaciones externas de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. La acción se llevó a cabo en la zona de Natzariya, en el sur del Líbano, en el marco de una operación selectiva fuera del territorio israelí.

Según la información oficial difundida por el Ejército israelí y el Servicio de Seguridad General, al-Juhari era un actor clave en la planificación de atentados contra objetivos israelíes, con foco en los frentes sirio y libanés. La unidad 840, bajo la conducción de Azhar Baqeri y su adjunto Mohammad Reza Ansari, es señalada por Israel como una estructura central en la coordinación de acciones terroristas impulsadas por Teherán.

Desde Jerusalén subrayaron que el operativo forma parte de una política sostenida de prevención y neutralización de amenazas, especialmente aquellas patrocinadas por Irán y sus aliados regionales. “Actuaremos ante cualquier intento de ataque contra nuestros ciudadanos”, reiteraron voceros militares, al tiempo que advirtieron que este tipo de acciones continuará mientras persistan riesgos activos.

La Fuerza Quds es considerada por Israel como uno de los principales engranajes del poder regional iraní. Además de su rol en el financiamiento, entrenamiento y dirección de Hezbollah en el Líbano, ha operado —según distintas agencias de inteligencia— en Siria, Irak y Yemen, ampliando la influencia estratégica de Teherán en Medio Oriente.

Pero el alcance de estas estructuras no se limita a la región. Informes recientes señalan que la Guardia Revolucionaria ha extendido sus redes a otras latitudes, incluida América Latina, donde mantiene vínculos políticos, logísticos y de inteligencia desde hace décadas. Países como Venezuela aparecen mencionados de manera recurrente en investigaciones periodísticas y reportes de seguridad internacional.

En ese contexto, Israel interpreta estas operaciones como parte de una confrontación más amplia, que combina acciones militares directas con una guerra encubierta de inteligencia y disuasión. La eliminación de un cuadro operativo como al-Juhari no solo busca desarticular planes inmediatos, sino también enviar una señal política clara a la cúpula iraní.

El episodio se produce en un escenario regional ya tensionado, con enfrentamientos intermitentes en la frontera norte de Israel y un contexto internacional marcado por la preocupación ante una posible escalada mayor entre Irán, sus aliados y el Estado israelí.

Mientras tanto, desde Tel Aviv insisten en que no permitirán que el territorio libanés, sirio u otros espacios de influencia iraní se conviertan en plataformas de ataque. La operación en Natzariya se inscribe así en una estrategia que combina precisión militar y mensaje geopolítico, en una región donde cada movimiento tiene repercusiones más allá de sus fronteras.

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