El mercado de pases volvió a encender la expectativa en Boca en una etapa del año donde los tiempos se estiran, las negociaciones avanzan con cautela y los nombres se multiplican. Mientras el club todavía no resolvió quién será el entrenador en 2026, la dirigencia ya se mueve en busca del primer refuerzo y analiza posibles salidas, en un contexto atravesado por las fiestas y la clásica pausa de fin de año.
Como ocurre en cada mercado, especialmente en el de diciembre, la falta de definiciones concretas alimenta versiones y especulaciones. Las jornadas previas a la Navidad suelen ser complejas para cerrar acuerdos y muchos clubes prefieren esperar mejores condiciones, lo que retrasa anuncios y amplifica los rumores. En ese escenario, Boca tiene varios frentes abiertos.
Entre los posibles refuerzos, el nombre que más fuerte apareció fue el del colombiano Marino Hinestroza. El extremo es uno de los apuntados por Juan Román Riquelme y las charlas se iniciaron incluso antes de la última final que disputó con Atlético Nacional, equipo con el que se consagró campeón. Aunque el jugador y su entorno dejaron señales positivas, aún persisten diferencias económicas que impiden avanzar. Desde Colombia presionan para resolver la situación y no descartan que aparezca otro interesado.
Otro caso es el de Gastón Hernández, defensor central de San Lorenzo. Boca ya acordó las condiciones contractuales con el jugador y ahora la definición depende del escenario institucional del club de Boedo. Con la salida de Marcelo Moretti y la asunción transitoria de Sergio Constantino, el diálogo continúa en un contexto de inestabilidad, aunque la necesidad de venta y el monto del pase mantienen viva la posibilidad de su llegada.
En cambio, desde el club xeneize descartaron gestiones por Alexis Cuello, cuyo nombre surgió vinculado a la negociación con San Lorenzo. También volvió a escena Santiago Ascacíbar, buscado en mercados anteriores. Si bien Boca considera que sería un refuerzo de jerarquía, por ahora no hay negociaciones formales y todo dependerá de la postura del jugador y de una eventual salida de Estudiantes.
Más a largo plazo aparece Paulo Dybala, quien no llegará en este mercado, pero cuya salida de Roma en junio parece un hecho. En Boca saben que deberán mantener el contacto para evitar una novela similar a la que se dio en su momento con Leandro Paredes. Además, la caída de la opción por Miguel Borja, que seguirá su carrera en Cruz Azul, abrió la puerta a la búsqueda de un delantero centro desde el exterior, aunque sin nombres confirmados.
En cuanto a las posibles salidas, Milton Giménez podría recibir ofertas tras un cierre de año irregular, aunque en Boca no ven probable desprenderse de un jugador con tantos minutos. Miguel Merentiel, en tanto, busca mejorar su contrato y su futuro dependerá de si llegan propuestas cercanas a su cláusula de 18 millones de dólares.
Otros jugadores que generan interés o podrían cambiar de destino son Lautaro Blanco, seguido desde Europa; Williams Alarcón, con sondeos desde México; y Lucas Blondel, con su préstamo a Argentinos Juniors muy avanzado, aunque también aparece en el radar de Gimnasia y Racing.
Finalmente, casos como los de Jabes Saralegui, Lucas Janson, Agustín Martegani, Nicolás Orsini y Norberto Briasco completan un panorama amplio, con contratos, préstamos y decisiones pendientes. Así, Boca transita un mercado cargado de expectativas, donde las definiciones importantes recién empezarían a llegar después de las fiestas.
FUENTE: Olé.

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