El movimiento obrero organizado, encabezado por la CGT, se concentró desde las 15 horas en Plaza de Mayo para rechazar el proyecto de «Modernización Laboral» impulsado por el gobierno de Javier Milei. Con un discurso fuerte en contra de la reforma, los sindicalistas buscan incidir en la negociación que se lleva a cabo en el Senado, donde se debate el futuro de la Ley de Contrato de Trabajo y otras normativas laborales.
La movilización, que también contó con el respaldo de la CTA-T y la CTA Autónoma, representó la cuarta protesta callejera del sindicalismo contra la Casa Rosada en lo que va del año, pero la primera en la que se expuso abiertamente el rechazo a las modificaciones propuestas por el oficialismo.

Rechazo a la reforma laboral: puntos de conflicto
A pesar de que el Gobierno introdujo algunos cambios en la versión final del proyecto, tras las negociaciones con la CGT, la central sindical mantiene su postura en contra. Según argumentaron los líderes sindicales, la reforma sigue presentando regulaciones que afectan derechos fundamentales de los trabajadores, tales como la restricción al derecho de huelga, la prioridad de los convenios por empresa y la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo.
Además, la CGT cuestiona varios aspectos de la reforma, como la flexibilización de derechos individuales, la reducción de las indemnizaciones por despido, la extensión de la jornada laboral mediante el banco de horas y la derogación de estatutos sectoriales. En su discurso, los dirigentes dejaron claro que no permitirán la imposición de estas modificaciones y advirtieron que, si la reforma avanza, la única respuesta será un paro general.
Mientras la movilización continuaba, algunos manifestantes empezaron a desconcentrarse debido al caos de tránsito generado por la protesta. Sin embargo, el mensaje de la CGT quedó claro: “Si avanza la reforma laboral, vamos al paro”, sentenciaron.