El hombre que desarmó a uno de los terroristas en Australia sigue grave y podría perder un brazo: “Lo volvería a hacer”

Ahmed al Ahmed, inmigrante sirio de 43 años, permanece internado tras recibir múltiples disparos al enfrentar a uno de los atacantes en el tiroteo terrorista de Bondi Beach. El hecho dejó al menos 15 muertos y desató una ola de reconocimiento público y donaciones que superó el millón de dólares australianos.

Ahmed al Ahmed, el civil que se convirtió en símbolo de coraje tras desarmar a uno de los terroristas durante el ataque en Bondi Beach, permanece internado en grave estado y podría perder su brazo izquierdo a raíz de las heridas de bala sufridas durante el enfrentamiento. Aun así, aseguró que no se arrepiente de lo ocurrido y que “lo volvería a hacer”.

El hombre, de 43 años, fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital St George de Kogarah, en Sídney, luego de recibir al menos cinco disparos en el brazo izquierdo y otro impacto que quedó alojado en el omóplato. Según su abogado, Sam Issa, perdió una gran cantidad de sangre y su estado continúa siendo delicado. “No está bien en absoluto. Está acribillado a balazos. Nuestro héroe está luchando”, afirmó, al advertir que existe un serio riesgo de amputación.

El ataque ocurrió el domingo durante el evento “Chanukah by the Sea”, una celebración judía de Janucá realizada en Bondi Beach, cuando dos hombres armados abrieron fuego contra los asistentes. El atentado, calificado oficialmente como terrorista, dejó al menos 15 víctimas fatales, entre ellas una niña de 10 años, el rabino Eli Schlanger, organizador del encuentro, y Alex Kleytman, sobreviviente del Holocausto de 87 años. Decenas de personas resultaron heridas, incluidos dos policías que permanecen en estado crítico.

Las imágenes registradas por testigos muestran a Ahmed ocultándose detrás de vehículos estacionados antes de abalanzarse por sorpresa sobre uno de los atacantes, arrebatarle el rifle y derribarlo tras una intensa lucha cuerpo a cuerpo. Minutos antes, según relató su primo Jozay Alkanj, Ahmed le dijo: “Voy a morir, por favor ve con mi familia y diles que morí salvando las vidas de las personas”.

Uno de los atacantes, Sajid Akram, de 50 años, murió abatido por la policía, mientras que su hijo, Naveed Akram, de 24, fue trasladado al hospital bajo custodia y en estado crítico. Ambos habrían jurado lealtad al Estado Islámico, según informaron las autoridades.

El primer ministro del estado de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, visitó a Ahmed en el hospital y lo calificó como “un héroe de la vida real”. “No hay duda de que se habrían perdido más vidas si no fuera por su coraje desinteresado”, expresó. En la misma línea, el primer ministro australiano Anthony Albanese afirmó que el ataque fue “un acto de pura maldad” y destacó que “la valentía de ciudadanos comunes salvó vidas”.

Ahmed nació en Siria y llegó a Australia en 2006. Es comerciante de tabaco, padre de dos niñas pequeñas y obtuvo la ciudadanía australiana en 2022. Según su entorno, siente una profunda gratitud hacia el país que lo recibió. “Esta fue su forma de devolverle algo a Australia”, explicó su abogado.

El reconocimiento también se tradujo en un fuerte respaldo económico. Una campaña en GoFundMe creada para ayudarlo a afrontar su recuperación superó el millón de dólares australianos en pocas horas, con más de 18.000 donaciones. Entre los aportes destacados se encuentra el del empresario estadounidense Bill Ackman, mientras que el expresidente Donald Trump elogió públicamente su accionar y aseguró que “salvó muchas vidas”.

Mientras continúa la investigación judicial y antiterrorista, la figura de Ahmed al Ahmed se consolida como uno de los rostros más potentes de la tragedia: un inmigrante que, aun a costa de su propia vida, decidió enfrentar el horror para proteger a otros.

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