En un extenso documento, la conducción de la AFA sostuvo que heredó en 2017 una institución “acéfala, desfinanciada y desprestigiada” y que reordenó su situación económica sin recibir aportes del Estado. También apuntó contra intentos de intervención, el impulso de las SAD y una escalada de denuncias en los últimos años.
La conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) difundió un texto en el que repasó el estado en que, según afirmó, encontró a la institución al asumir en 2017 y defendió el rumbo adoptado desde entonces. En ese mensaje, describió que la entidad estaba “devastada” en lo económico, con deudas acumuladas y compromisos incumplidos con los clubes, y cuestionó la dependencia de recursos externos que, a su entender, había dejado a la AFA sin autonomía financiera.
En el plano institucional, el documento sostuvo que tras la muerte de Julio Grondona la AFA quedó sin conducción firme, con un fuerte deterioro en sus procesos internos, y recordó el episodio del “38-38” en las elecciones de 2015 como un punto crítico que dañó la credibilidad. En esa reconstrucción, señaló que la FIFA intervino en 2016 a través de una Comisión Normalizadora para evitar sanciones y garantizar la continuidad de los torneos y la competencia internacional de las selecciones.
La conducción también puso el foco en el impacto reputacional de ese período: clubes divididos, renuncias de entrenadores y un clima de descrédito que, de acuerdo con el texto, llegó a poner en duda la continuidad de referentes de la Selección. “Eso fue lo que encontramos: una AFA acéfala, desfinanciada y desprestigiada”, planteó el documento, al justificar que desde ese punto se inició un proceso para “ordenar las cuentas” y “recuperar la credibilidad”.
En contraste con ese diagnóstico, la AFA afirmó que hoy la institución recuperó “posición en el fútbol mundial”, se transformó en un organismo “superavitario” y que “no recibe un solo peso del Estado”. Como parte de esa defensa, sostuvo que regularizó deudas heredadas, incluyendo atrasos de hasta tres meses de sueldos de cuerpos técnicos previos, y detalló que afronta mensualmente una masa salarial de aproximadamente 4.000 millones de pesos para una estructura de unas 1.300 personas, entre técnicos, personal médico, auxiliares, administrativos, árbitros, veedores, inspectores y otros roles.
Otro de los ejes fue la infraestructura. La AFA destacó el predio “Lionel Andrés Messi” como un complejo “de nivel internacional” donde entrenan 24 seleccionados masculinos y femeninos de distintas disciplinas (fútbol 11, futsal y fútbol playa). Según el texto, diariamente transitan allí unas 1.000 personas y 400 atletas utilizan los comedores. Además, mencionó proyectos para un nuevo predio destinado a selecciones femeninas, con el argumento de que el fútbol femenino recibió un impulso inédito en esta etapa, aunque reconoció que “aún hay mucho por hacer”.
En materia de recursos, la AFA afirmó que no retiene porcentajes de los derechos televisivos y que lo ingresado se destina íntegramente a los clubes, de acuerdo con los criterios de distribución definidos por la dirigencia. En ese marco, señaló que para cubrir costos operativos y de desarrollo recurre a acuerdos comerciales con sponsors y a ingresos por partidos amistosos de la Selección Mayor, advirtiendo que esos montos deben contemplar gastos de preparación y logística de todas las selecciones.
El documento incluyó además una lectura política del período 2017-2025. Sostuvo que atravesó tres gobiernos y que en todos los casos la AFA fue “blanco de ambiciones políticas”. Sobre la presidencia de Mauricio Macri, habló de “amenazas de intervención” y denuncias por delitos como cohecho, tráfico de influencias y lavado de dinero, con el objetivo —según el texto— de imponer un modelo de gestión distinto. Respecto al gobierno de Alberto Fernández, señaló que el expresidente se manifestó contra la dirigencia y buscó impulsar “su propio candidato” para conducir la AFA.
Ya en la actual gestión nacional, el documento afirmó que enfrentó “ataques coordinados” y mencionó acciones ante la IGJ para impedir o condicionarla realización de la Asamblea de AFA, nuevas amenazas de intervención y denuncias en la Justicia Federal. También dedicó un apartado a la disputa por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), al sostener que se intenta imponer ese esquema en contra de la decisión de los clubes de sostener el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro. En esa línea, acusó al ministro Federico Sturzenegger de haber planteado una estrategia para “empobrecer a los clubes” mediante el aumento de la alícuota del Decreto 1212, y afirmó que la AFA recurrió a la Justicia, que “puso límite” a esa medida. Además, mencionó una denuncia que, según el texto, intentó vincular al tesorero con una supuesta red de espionaje ruso, a la que calificó de “descabellada”.
En el tramo final, la AFA sostuvo que evitó mezclar a la Selección con disputas partidarias y reivindicó la gestión deportiva de estos años con un repaso de resultados internacionales de clubes argentinos y de seleccionados en distintas categorías y disciplinas, incluyendo títulos en Copa América 2021 y 2024 y el Mundial 2022, además de campañas destacadas en torneos Conmebol y logros en futsal y fútbol playa.
El documento cerró con una afirmación identitaria: “en la AFA no hablamos de política, hablamos de fútbol”, y planteó que el proyecto de gestión se apoyó en “trabajo, convicción” y un enfoque “federal” del desarrollo deportivo.

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