Gabriel Vidal Rodríguez se coronó campeón en la categoría Híbrido del Rally Misionero en una definición dramática: “Era plata o mierda”

El piloto de Posadas cerró un año de alta tensión al conquistar el título de la categoría Híbrido, la más competitiva del Rally Misionero. En el programa Fórmula Tuerca del stream de Misiones Online, Vidal Rodríguez repasó una temporada exigente que se definió recién en el último prime y que también tuvo a su hermano Lisandro celebrando en su clase. “Le pusimos mucho huevo a esta última carrera porque fue muy difícil”, resumió tras una consagración que calificó como fruto de “la suerte del campeón”.

Durante la charla, Vidal Rodríguez recordó que el título se definió en el último tramo y estuvo cargado de dramatismo y destacó la alta competitividad: “Hay cuatro o cinco autos que son candidatos al triunfo. La categoría es muy pareja”.

Contrario a lo que se especulaba, el campeonato no se resolvió el día sábado, sino en el último prime, y no antes: “La verdad que le pusimos mucho huevo a esta última carrera porque fue una carrera muy difícil y  terminamos ganando todo porque en algún momento fue como se dice en la jerga: era plata o mierda y era ganar todo o perder todo. Terminamos ganando todo”.

El mano a mano con su rival, Maicon Paulus, fue extremo: “Llegamos al último PC con una diferencia de cuatro décimas a mi favor y yo con el motor golpeado, con el motor lastimado, Maicon venía con temperatura también y estábamos a cuatro décimas”, contó.

“Te diría que hasta que llegué al parque de asistencia, porque la carrera termina cuando tu auto llega al parque de asistencia”, completó.

Cuando termina el PC y Aitor Zugasti se pone a llorar, yo le digo: “Tranquilo, porque no terminó la carrera, tenemos que llegar al parque de asistencia, y veníamos con el auto golpeado”.

Al recordar el año, Vidal Rodriguez mencionó episodios críticos, como la carrera de Apóstoles, donde pudieron mover el auto “con el arranque” para sumar puntos.

“Si no se sufre, no vale el campeonato, no lo disfrutás de esta manera tuvimos la suerte del campeón”, afirmó. El piloto posadeño estima que este es su sexto o séptimo título en el Rally Misionero.

Vidal Rodriguez quiso dedicar el triunfo a una persona de su equipo, cuyo vínculo se remonta a 1992, cuando él comenzó a correr y su auxilio estaba a cargo de Juancho Domínguez de San José, Misiones. Mario Domínguez, hijo de Juancho, es actualmente su mecánico. Gaby compartió una emotiva anécdota de un SúperPrime de 1993 o 1994, donde llevó al pequeño Mario (de unos 12 años) como copiloto: “ Es un pibe incansable, un pibe que trabaja, que se esmera por adquirir conocimiento, por desarrollar cosas. Estoy fascinado, agradecido de tener a Mario como mi mecánico, como ser parte de nuestra familia. Lo quiero nombrar, quiero resaltar esto, y dedicarle este campeonato a él, fundamentalmente”.

El mítico copiloto Luis Moya, bicampeón mundial, recordó su legado y momentos más emblemáticos en la previa del Rally de Paraguay 2025

 

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