La psicología explica por qué no todos disfrutan de armar el árbol de Navidad. Factores como el estrés, recuerdos tristes y la presión social influyen en esta percepción. Expertos identifican perfiles de personalidad y ofrecen consejos para disfrutar las fiestas de manera saludable.
La tradición de armar el árbol de Navidad no despierta el mismo entusiasmo en todos. Para algunos, esta actividad simboliza felicidad y unión, mientras que para otros podría evocar recuerdos de tristeza o estrés.
Según expertos en psicología, esta diferencia en la percepción puede relacionarse con experiencias pasadas, pérdidas familiares o la presión social por aparentar alegría durante las fiestas. El doctor Rolando Salinas, jefe de Salud Mental del Hospital Alemán, explica que las festividades de fin de año a menudo representan una fuente de estrés debido a las responsabilidades organizativas y los balances personales del año.
El doctor Thomas Henricks, profesor de Sociología, identifica cuatro perfiles de personalidad que se manifiestan durante la Navidad. El controlador, quien busca que las celebraciones sigan sus expectativas; el forastero, que prefiere evitar las reuniones públicas; el atrapado, que se siente obligado a participar en actividades navideñas; y el sobrecargado, que experimenta estrés por las responsabilidades y gastos asociados a esta época.
Para transitar la Navidad de manera más positiva, los expertos sugieren planificar con anticipación y tomar decisiones familiares colaborativas. Salinas recomienda centrarse en fortalecer los vínculos significativos, mientras que Henricks aconseja seleccionar cuidadosamente los tipos de participación social que se pueden manejar, para demostrar cariño de manera auténtica sin caer en el agotamiento emocional.




