Veterinario criticó la prohibición de venta de mascotas en Posadas porque podría aumentar los criaderos clandestinos

El veterinario Juan Pablo Luzuriaga calificó de “muy rápida” la prohibición de venta de mascotas en Posadas, alertando que provoca un aumento de los criaderos clandestinos, volviendo “más oculto" un problema que ya existía. Aseguró que los criaderos legales garantizan el bienestar animal, a diferencia de los ilegales.

Juan Pablo Luzuriaga (Radio República) 

El médico veterinario Juan Pablo Luzuriaga expresó su desacuerdo con la reciente ordenanza de Posadas que prohíbe la venta de mascotas en veterinarias, señalando que la medida se tomó sin consultar a la mayoría de los profesionales del sector.

“Incluso desde el Consejo Veterinario y de todos lados, que es una ordenanza que salió muy rápida, no fuimos consultados, digamos, la mayoría de los veterinarios, nos consultaron siempre en el posterior y sobre qué pensábamos y creemos que hay una cantidad de cosas que tenemos para corregir antes de salir a hacer por completo este cuadro”, explicó Luzuriaga.

“Hoy lo que tienen es que prohibir a los criaderos, lo que vas a agarrar y vas a hacer, vas a hacer ruido, y seguramente el que vendía por ahí, por las redes sociales, hoy lo vende incluso más oculto” expresó el veterinario. 

El especialista sostuvo que el control de los criaderos es necesario, pero remarcó que aquellos que operan bajo supervisión veterinaria ofrecen garantías de bienestar y salud animal.

“El tema del control por completo de los criaderos nos parece que está súper correcto, que hay que hacerlo, pero cuando hay un veterinario, un profesional actuante que puede controlar justamente lo que nosotros estudiamos, porque nosotros dentro de la carrera tenemos una cantidad de materias y una de ellas es genética. Y nosotros justamente, acá los criaderos que se encuentran autorizados, tienen un veterinario actuante que garantiza que las crías que salgan de ese criadero, salgan con bienestar animal, que no tengan problemas, siguiendo unas normas de control mínimas y básicas, para lo cual ese tipo de criadero, no puede ser cerrado, porque es un criadero que trabaja como tiene que actuar”, afirmó.

Luzuriaga diferenció los criaderos legales de aquellos clandestinos que operan en condiciones de hacinamiento. Los criaderos autorizados y registrados en la Sociedad Cinológica Argentina (FCA) realizan un seguimiento genético, asegurando que los animales con problemas genéticos o “taras” sean apartados del plantel de reproducción.

El veterinario enfatizó que el foco debe estar en el bienestar animal y en combatir los lugares que no cumplen con las normas. “Lo que sí nosotros tenemos que pregonar es siempre buscar el bienestar animal, y que si hay, como encontramos en esos lugares en Buenos Aires, que hay un hacinamiento, un 2×2, hay 16 hembras que están preñadas, que se reproducen 3 veces por año, que no tienen las condiciones sanitarias, nutricionales y edilicias para reproducirse de forma correcta, ahí a eso ataquemos y es a donde tenemos que poner el foco”, sentenció.

Críticas a la elección “egoísta” y la importancia de identificar a las mascotas

El especialista también se refirió a la elección de mascotas por parte de los tutores, que a veces resulta ser “egoísta” al no contemplar las necesidades de la raza. Subrayó que el veterinario cumple un rol de asesoramiento crucial antes de la adopción.

Luzuriaga ejemplificó: “Si vos me decís, yo me quiero comprar un Beagle, y vivo en un departamento, bueno, pero este es un perro que necesita que tenga 4 o 5 paseos diarios, necesita gastar una gran cantidad de actividad. (…) Cada raza fue creada para ciertas cosas, en la que su gran mayoría fueron siempre, ayudaban a cazar a las personas, ayudaban a guardar el ganado”.

El veterinario habló también de la importancia de que las mascotas estén debidamente identificadas: “Mi sueño como médico veterinario, lo pregono hace 20 años, no es algo que inventamos nosotros, sino que en todo el mundo lo que se busca es la identificación animal”, expresó.

El sistema de identificación con un microchip del tamaño de un grano de arroz permite registrar al tutor, responsabilizándolo por los actos de su mascota, lo que es clave para controlar enfermedades como la leishmaniosis: “Pero eso tiene que ir siempre con una ley, así que para mí lo más importante es, ojalá eso algún día se dé acá en Misiones”, comentó el médico veterinario.

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