Detuvieron a la madre de la niña víctima de abuso que murió en Colonia Victoria: “Ella sabía lo que pasaba, pero respondió con violencia”

Detuvieron a la madre de Gabriela Benítez, la niña de 12 años de Colonia Victoria que murió el 17 de noviembre tras permanecer un mes internada luego de intentar suicidarse. El trágico desenlace se vinculó al abuso sexual que sufría por parte del padrastro, quien ya estaba detenido. La Justicia también ordenó que los hermanos menores queden bajo resguardo de la abuela materna como medida de protección.

Entrevista Red Ciudadana

La docente Gabriela Baray reconstruyó los días previos a la tragedia, la relación de la niña con la escuela y el modo en que se activó el protocolo institucional. Contó que fue maestra de la estudiante en dos momentos: “En el 2022 la tuve como alumna de cuarto grado, y este año, 2025, en séptimo”.

Una alumna tímida, un entorno familiar distante y una revelación inesperada

La maestra describió a Gabriela como una niña reservada: “Era muy introvertida, muy callada. Le costaba participar. Hacía trabajos grupales, pero siempre con sus dos amiguitas, ellas eran siempre las tres que estaban juntas”.

Afirmó que jamás recibió una advertencia directa por parte de la menor sobre lo que ocurría en su casa: “Nunca ella me manifestó a mí de ese hecho que ella estaba pasando en su casa, jamás. Yo lo que me entero, me entero a través de una compañera de ella”.

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La distancia del núcleo adulto quedó en evidencia también en la escuela. Sobre la madre, Baray explicó: “Yo la conocía, pero no era una persona presente en la escuela. El padrastro me mencionó que estaban con problemas económicos, que hasta había días que no tenían nada que comer. Yo le digo por qué no se acercaron a la escuela a contarnos eso”.

Con la detención de la mujer, la situación familiar quedó expuesta con mayor crudeza. La Justicia resolvió que los hermanos menores permanezcan al cuidado de la abuela materna mientras avanza la investigación.

 La contradicción entre relatos

Baray recordó que el impacto de las primeras informaciones fue inmediato. “Mi primera reacción fue muy chocante. Si bien el padrastro se había acercado a relatarme lo sucedido, al día siguiente me entero de que la nena ya estaba pensando en quitarse la vida porque era abusada por él. Entonces, tuve encontronazos emocionales. Vos decís: ‘Pucha, ayer vino el padrastro, me relató una cosa, hoy viene la mejor amiga y me relata otra’”.

Ese contraste entre versiones familiares y lo narrado por las compañeras alimentó la sospecha de que el entorno adulto no estaba actuando en protección de la niña. La reciente detención de la madre refuerza esta línea de investigación.

La docente explicó que la intervención institucional comenzó cuando el padrastro se presentó en la escuela. “Vino a contarnos que la nena se intentó suicidar, se activó el protocolo de prevención y suicidio ese día. Consiste en un gabinete psicológico-institucional donde vienen profesionales a dar contención emocional”.

Al día siguiente, tras esa intervención, una de las amigas se acercó a hablar con el equipo directivo: “Esta niña se acerca a charlar con nosotras del tema y ahí nos manifiesta todo lo acontecido y ese día me quedé con el corazón en la boca”.

Al segundo día, Baray visitó el hospital donde Gabriela estaba internada: “Hablo con un personal de salud y me contó que la nena ya estaba en una situación bastante delicada, estaba en coma, y que ya era reincidente, porque a los nueve años se había intentado quitar la vida por primera vez”.

La denuncia y el rol que terminó asumiendo la docente

Con esa información, la escuela avanzó hacia la denuncia formal: “Acordamos con la psicóloga de prevención, que por protocolo dirección es quien denuncia. Entonces, se avisó al supervisor que íbamos a ir a hacer la denuncia”.

Sin embargo, al momento de completar los datos se produjo un conflicto: “Pedíamos identidad reservada, cosa que no se podía hacer en un caso así. Cuando el oficial pide el DNI del denunciante, mi directiva no facilitó su DNI, entonces fui yo quien facilitó mi DNI y ahí quedé como denunciante”.

Mientras la causa avanza con nuevas declaraciones, la detención de la madre abre interrogantes sobre responsabilidades adultas y el silenciamiento del abuso dentro del hogar. La protección de los hermanos menores refuerza la sospecha de un contexto familiar riesgoso.

La docente cerró con un mensaje dirigido a las familias:  “Es importantísimo que escuchen, porque esta nena, Gabi, que hoy ya no está con nosotros, ella le contó a su mamá, pero la mamá le respondió con violencia. Entonces, no le quedaba otra que seguir haciendo silencio, hasta que pudo hablar y contar a una amiguita y que gracias a su amiguita hoy pudimos tener a dos detenidos ya”.

Foto: Eldópolis.

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