El empleo privado sufrió una contracción seis veces mayor que el público, según un informe de la UBA

Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política, desde mayo se perdieron más de 13 mil puestos de trabajo formales y el ajuste golpeó con mucha más fuerza a las empresas privadas. En paralelo, el salario mínimo perdió 35% de poder adquisitivo y cayó a niveles inferiores a 2001.

Un nuevo análisis del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA reveló que el ajuste laboral en la Argentina recayó de manera desproporcionada sobre el sector privado. El estudio, conocido por Noticias Argentinas, muestra que desde mayo se registra una caída ininterrumpida del empleo asalariado formal y que la pérdida en las empresas privadas fue seis veces mayor que en el sector público.

Los datos desagregados de agosto permiten dimensionar el impacto: se perdieron 13.100 puestos formales, de los cuales 10.600 correspondieron al sector privado y 1.700 al público. El único segmento que logró sostenerse fue el empleo formal en casas particulares, que se mantuvo estable pese al deterioro general.

El informe plantea que la contracción del empleo refleja un escenario de estancamiento prolongado, donde la actividad económica no logra generar nuevos puestos y el ajuste se concentra en el ámbito empresarial.

El salario mínimo cayó a niveles más bajos que en 2001

De manera simultánea, el estudio del IIEP advierte sobre el deterioro profundo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM), que acumula una pérdida real del 35% entre noviembre de 2023 y octubre de 2025. La caída del poder adquisitivo llevó al ingreso mínimo por debajo del valor registrado en el año 2001, previo al colapso de la convertibilidad.

El documento señala que el SMVM actual equivale apenas al 36% del máximo histórico, alcanzado en septiembre de 2011, lo que implica una erosión del 64%. La tendencia descendente se acentuó en los últimos meses con retrocesos en julio (-0,5%), agosto (-0,5%), septiembre (-2,0%) y octubre (-2,3%), en paralelo a una inflación que se aceleró a fines de 2023 y no logró moderarse.

El análisis concluye que la combinación de destrucción de empleo formal, estancamiento económico y caída del salario mínimo configura uno de los escenarios laborales más adversos de las últimas dos décadas.

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