Mario Ríos, jugador de River Plate y figura de la Selección Argentina de Fútbol para Ciegos, "Los Murciélagos", fue determinante en la reciente obtención de la Copa Tango, un torneo de altísimo nivel internacional. El misionero contó su experiencia, su futuro en River y el impacto de su ceguera a los siete años.
La Selección Argentina de fútbol para no videntes, conocida como Los Murciélagos (campeona mundial y subcampeona paralímpica), sumó un nuevo logro a su palmarés al coronarse en la prestigiosa Copa Tango 2025. Un nombre propio que resuena con fuerza es el del misionero Mario Ríos, quien además juega para River Plate y fue una pieza clave en el difícil torneo.
«Gracias a Dios se dio. Fui parte de aportar mi granito de arena, de sumar minutos y también en la final. Eso es gratificante, porque hacemos un laburo impresionante con todo el plantel,» expresó Ríos. La final se definió dramáticamente con un penal a poco del final, sellando una victoria muy trabajada.
Un Nivel Internacional Inesperado
Ríos reconoció que el nivel del torneo, que reunió a potencias mundiales como Francia (actual campeona paralímpica), Alemania y Tailandia, fue superior al esperado.
«Fue muy difícil, la verdad que no esperábamos tanto nivel. No pensamos que era tan alto el nivel del torneo… Nadie quiso regalar nada, todos vinieron con sus mejores armas,» afirmó el jugador.
El Corazón Misionero y el Sueño de River
El futuro inmediato de Ríos no está del todo claro. Su contrato con River Plate, club del que es hincha y donde logró un campeonato, finaliza en diciembre.
«Es muy lindo estar en River, es diferente. Pero bueno, mi idea, si no sigo, es volver a Misiones y volver a estar con Los Magos [el equipo misionero], que es mi casa. Es mi lugar donde me lleno de energía nuevamente y donde encuentro la paz».
El misionero, oriundo de Posadas, ve en su provincia un refugio para «descomprimir la mente» después de vivir en la élite, un ambiente complejo que exige vivir para el deporte.
Fútbol Ciego: La Dinámica del Juego
Para aquellos que desconocen la disciplina, Mario Ríos explicó cómo se juega al fútbol para ciegos:
La Pelota: El balón lleva cencerros o cascabeles en su interior para que, al rodar, los jugadores puedan ubicarla por el sonido.
La Cancha: Es una cancha de futsal (40×20 metros) dividida en tres tercios.
Roles de Guía:
Arquero: Es el único jugador que ve y maneja las indicaciones en el primer tercio (hasta los 12 metros).
Técnico: Dirige a los jugadores en el tercio central.
Llamador/Guía: Se ubica detrás del arco contrario y maneja a los delanteros en el último tercio para la definición.
Ríos destacó el dinamismo y la rotación de roles: «Podés manejar un momento de defensor, un momento de delantero y así».
El Origen de su Ceguera: Un Accidente y una Patología Previa
Al relatar su historia, Mario reveló el momento en que perdió la vista, un evento que no lo detuvo en su anhelo de jugar al fútbol.
«Me quedé ciego totalmente a los siete años… Tenía cinco años cuando pasó. Estaba jugando con mis amigos frente a casa, no teníamos pelota de fútbol y jugábamos con una pelota de básquet pinchada… Fui a buscar [la pelota], a presionar, y un compañero que era mucho más grande que yo, pateó y me dio a la altura de los ojos.»
Ríos ya había nacido con problemas de visión, pero fue el pelotazo lo que provocó un desprendimiento de retina en el contexto de una patología previa.
«Triunfar en la vida es levantarse si volver a comenzar después de caerse,» concluyó el jugador, demostrando que ese espíritu lo ha llevado a cumplir sus sueños en River y en la camiseta de la Selección.







