El ex presidente de Brasil, condenado a 27 años de cárcel por intentar derrocar a Lula da Silva en 2022, fue detenido en su casa de Brasilia durante un operativo de la Policía Federal. La Corte ordenó su prisión preventiva para “garantizar el orden público”.
La Policía Federal de Brasil arrestó este sábado de manera preventiva al ex presidente Jair Bolsonaro, quien permanecía bajo régimen domiciliario luego de ser condenado a 27 años y tres meses de prisión por su rol en el intento de golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva tras las elecciones de 2022.
El operativo se llevó a cabo a las 6:00 en la residencia del ex mandatario, ubicada en Brasilia. Un grupo de agentes ingresó al domicilio y procedió a su detención inmediata, según confirmaron fuentes policiales. Bolsonaro, de 70 años, fue trasladado a dependencias federales, aunque las autoridades aún no especificaron el lugar exacto de su alojamiento.
La Corte Suprema de Brasil decretó la prisión preventiva del ex mandatario con el argumento de que la medida es necesaria para “garantizar el orden público”. La información fue adelantada por el grupo Globo y luego ratificada por la propia Policía Federal mediante un comunicado escueto que señaló que la institución “cumplió en Brasilia una orden de prisión preventiva conforme una decisión de la Corte Suprema”.
La detención ocurre apenas un día después de que la defensa de Bolsonaro solicitara al tribunal que el ex presidente pudiera seguir cumpliendo su sentencia en modalidad domiciliaria por razones de salud. Sin embargo, la Corte avanzó en sentido contrario al considerar que el líder ultraderechista incumplió medidas cautelares previas y que existía riesgo procesal.
El ex jefe de Estado ya se encontraba bajo arresto domiciliario desde el 4 de agosto por violar restricciones impuestas en el marco de la causa por golpismo. La sentencia en su contra, dictada el 11 de septiembre por la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF), lo señaló como responsable de liderar una organización criminal armada destinada a desconocer el resultado de las elecciones presidenciales de 2022 y a impedir la asunción de Lula da Silva.
El tribunal consideró probado que la conspiración comenzó en 2021 mediante una campaña de descrédito contra el sistema electoral y evolucionó hacia acciones violentas tras la derrota electoral de Bolsonaro. Entre los hechos mencionados se incluyen atentados frustrados, protestas masivas en cuarteles militares y la violenta invasión del 8 de enero de 2023 a las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema, perpetrada por miles de sus simpatizantes.
La condena del ex presidente fue definida por una mayoría de 4 votos contra 1 dentro de la Primera Sala. El voto decisivo correspondió a Cristiano Zanin, presidente del órgano y ex abogado de Lula da Silva. También acompañaron Alexandre de Moraes, Cármen Lúcia y Flávio Dino. Luiz Fux fue el único juez que se pronunció en contra de que el STF juzgara la causa.
Además de Bolsonaro, fueron sentenciados varios de sus ex funcionarios y altos mandos militares: Alexandre Ramagem (16 años), Almir Garnier (24 años), Anderson Torres (24 años), Augusto Heleno (21 años), Mauro Cid, Paulo Sérgio Nogueira (19 años) y Walter Souza Braga Netto (26 años). Este viernes, el Supremo también ordenó la prisión preventiva de Ramagem, acusado de haber salido clandestinamente del país rumbo a Estados Unidos.
Según la Fiscalía General, la trama golpista buscó “abolir el Estado Democrático de Derecho” y evitar la toma de posesión de Lula mediante la instalación de un régimen autoritario. Las pruebas reunidas, indicó la acusación, confirman que Bolsonaro “lideró personalmente” las acciones destinadas a perpetuarse en el poder.
La nueva orden de prisión preventiva no implica todavía el inicio formal del cumplimiento de la pena de 27 años, algo que se espera para las próximas semanas una vez resueltas las apelaciones pendientes. No obstante, marca un giro decisivo en el proceso judicial del ex presidente y profundiza la crisis interna del bolsonarismo, cuyo liderazgo atraviesa su momento más crítico desde 2018.

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