Autismo en las aulas: tras la sentencia por el caso de Rodrigo Rey, se reabre el debate sobre inclusión y alertan que en algunas escuelas de Misiones las leyes no se cumplen

Eduardo Sixto, presidente de la Promoción de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista, analizó el impacto del fallo del caso de Rodrigo Rey, el arquero de Independiente, —que ordenó modificar los criterios de inclusión escolar para niños con autismo— y advirtió que la situación refleja una problemática extendida en todo el país, incluida la provincia de Misiones.

SantaMariadelasMisiones-Eduardo Sixto

El fallo, surgido tras la judicialización del caso de Benicio, el hijo del arquero de Independiente, reabrió el debate sobre el cumplimiento efectivo de la Ley de Educación y la Ley Nacional de Discapacidad. Sixto valoró la decisión judicial, pero lamentó que se haya llegado a esa instancia: “Qué pena que tengamos que llegar a una instancia judicial cuando hay gente que sufre y necesita contención. Las leyes están para ordenar el caos social, y acá se hizo justicia”.

El referente subrayó que la visibilidad mediática del caso ayudó a acelerar la respuesta, aunque cientos de familias enfrentan situaciones similares sin la misma atención: “Lastimosamente la mayoría no tiene la suerte de tener un padre famoso que pueda denunciar la situación en los medios”.

“Las escuelas deben garantizar las herramientas, no condicionarlas”

Sixto afirmó que tanto en instituciones públicas como privadas se repiten prácticas que vulneran derechos básicos, especialmente cuando se exige que el niño asista con un acompañante terapéutico como condición para ingresar al aula.

Eso no es obligatorio. La escuela tiene que proveer todas las herramientas necesarias, porque la ley lo garantiza y el sentido común también”, expresó. Añadió que la inclusión no puede depender de la voluntad de cada institución: “Seguimos con luchas constantes de injusticia. Por eso es importante que este fallo siente precedentes”.

El panorama en Misiones

Sobre la situación provincial, Sixto sostuvo que existen leyes avanzadas, como la Ley 1700 de Autismo, pero remarcó que faltan políticas públicas efectivas y capacitación docente real:
Acá las leyes prestigian a la persona con discapacidad, pero cuesta mucho que se conviertan en políticas de Estado. Nos duele tener que reclamar con la ley en la mano”.

Explicó que la escuela es el lugar donde más se detectan señales tempranas —por conductas disruptivas, dificultades de socialización o falta de participación—, pero advirtió que aún persisten miradas erróneas:
No tenemos que poner a la escuela contra el padre o viceversa. Es un paquete que va siempre a favor del niño”.

Sixto detalló que el trastorno del espectro autista presenta distintos niveles y que no todos requieren las mismas estrategias de acompañamiento.
El nivel uno es el chico que necesita un apoyo mínimo; el nivel dos requiere más terapias; y el nivel tres corresponde a quienes no se comunican, no hablan o presentan conductas sociales más complejas. Esos chicos casi no se nombran y necesitan otro tipo de escuela”.

También destacó que el diagnóstico temprano es posible: “A partir de los seis meses se puede detectar un autismo crónico cuando el bebé no responde a la mamá o no muestra sorpresa social. Son indicadores de alerta”.

El especialista señaló que el incremento de diagnósticos no responde a una única causa, sino a una combinación de factores:
Incide la alimentación, el estrés, la crisis social y económica. Los chicos absorben todo lo que pasa en el hogar, aunque creamos que no”.

Sixto fue categórico al apuntar a la falta de formación real en los institutos educativos:
Hace casi 20 años que trabajamos en esto y no hemos tenido una respuesta favorable para que en los institutos de formación docente se enseñe responsable, científica y técnicamente sobre discapacidad en el aula”.

Y agregó: “El primer argumento del docente suele ser: no estoy preparado. Pero si sos profesional de la educación, tenés que prepararte. Trabajás con personas”.

Pirotecnia: un problema recurrente en fiestas de fin de año

De cara a las celebraciones, Sixto recordó la ordenanza que limita el uso de pirotecnia a 90 decibeles y pidió responsabilidad social:
Nuestros chicos no tienen la culpa de que haya gente violenta que quiera hacer explotar la vida. Lo que pedimos es simple: no compren lo que daña. Hay opciones seguras y accesibles”.

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