Confirmaron que los restos encontrados en Entre Ríos pertenecen al remisero que trasladó al doble femicida Pablo Laurta

La investigación por el brutal asesinato del remisero Martín Sebastián Palacio dio un giro clave este jueves: el Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos confirmó que los restos encontrados en Concordia y Rosario del Tala pertenecen al hombre desaparecido desde el 8 de octubre. La identificación se realizó mediante análisis de ADN sobre los restos óseos recolectados en distintos operativos.

El principal sospechoso es Pablo Laurta, actualmente detenido por el doble femicidio de Luna Giardina y su madre, Mariel Zamudio. Según la reconstrucción preliminar, Laurta habría asesinado a Palacio de un disparo en la cabeza —tal como lo determinó la autopsia—, lo descuartizó y distribuyó sus restos en bolsas de basura en distintas zonas de Entre Ríos antes de fugar hacia Córdoba.

Palacio, remisero de Concordia, avisó la noche del 8 de octubre que tenía un “traslado ejecutivo” hacia Córdoba en su Toyota Corolla blanco con techo negro. A partir de ese momento, dejó de responder mensajes. Poco después de la medianoche, su teléfono se apagó. Horas más tarde, su automóvil apareció completamente incendiado en un descampado del barrio Villa Retiro, sobre el camino de las Altas Cumbres, en la capital cordobesa.

Los investigadores sostienen que Laurta fue su último pasajero. El uruguayo habría pagado el viaje hacia Córdoba para concretar el doble femicidio que llevaba planificado y por el cual está actualmente alojado en una cárcel de máxima seguridad.

Conexión con el doble femicidio

Laurta está acusado de asesinar a balazos a su expareja, Luna Giardina, de 26 años, y a la madre de ella, Mariel Zamudio, de 54. Luego escapó junto al hijo que tenía con Luna, lo que derivó en una intensa búsqueda que culminó el 12 de octubre con su detención en un hotel de Gualeguaychú, casi 700 kilómetros al este del lugar del femicidio.

La joven había denunciado reiteradas veces a Laurta por violencia de género y amenazas. Tenía orden de restricción y botón antipánico, medidas que no alcanzaron para evitar el ataque.

La autopsia sobre los restos hallados permitió determinar un orificio de entrada de arma de fuego en el cráneo, confirmando que Palacio fue ejecutado. La posterior mutilación y dispersión del cuerpo agravan el cuadro delictivo que enfrenta Laurta.

La fiscalía considera que el remisero fue la primera víctima en una secuencia criminal que culminó con el doble femicidio. El avance forense y los elementos recolectados circunscriben cada vez más la responsabilidad del acusado.

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