Rubén Pablo Magnano regresará a Posadas los días 11, 12 y 13 de diciembre para dictar un campus de perfeccionamiento en el Club Tokio. En diálogo con Fórmula Tuerca, programa del stream de Misiones Online, el exjugador y profesor de educación física, figura en la gesta olímpica de Atenas 2004 y recordado por su etapa en Luz y Fuerza en los años 90, brindó detalles de la actividad, analizó el presente del básquet nacional y destacó su profundo vínculo cultural y personal con Misiones.
En este sentido, al evocar su paso por Luz y Fuerza en los 90, que selló el ascenso a la Liga Nacional, Magnano definió ese momento como un punto de inflexión profesional.
“En lo que respecta a mi vida como entrenador, yo hago notar siempre que puedo, que para mí ese pasaje de estar en Atenas de Córdoba e irme dos años a Luz y Fuerza para mí fue un punto de inflexión sumamente importante, un despertar tal vez del entrenador”, reflexionó.
Aunque la victoria fue dulce, el entrenador lamentó la posterior desaparición del proyecto de básquet: “Hubo agentes, no sé si los podría denominar externos, que se inmiscuyeron para que que Luz y Fuerza no siga haciendo básquetbol, infelizmente”.
En contraste, Magnano celebró el presente deportivo de una provincia “que gusta del básquetbol, ha vivido el básquetbol. Ojalá siga sucediendo esto, que por ejemplo Oberá, en su momento Luz y Fuerza, sean verdaderos agentes multiplicadores para que nuestros niños, nuestros jóvenes practiquen básquetbol, jueguen básquetbol”.
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Ante la consulta por la posibilidad de que surja otra «Generación Dorada», el técnico que guio a la Selección Argentina al oro en Atenas 2004 y al subcampeonato mundial en 2002, optó por no caer en comparaciones, a las que calificó como “ingratas y bastante odiosas”.
El exentrenador de la Selección se centró en la fortaleza estructural del deporte: “Tenemos una estructura muy interesante. Esa estructura está fogoneada y alimentada por la célula madre, que se llama club”.

Señaló que, con cerca de 1.500 clubes jugando básquetbol en el país, lo que permite albergar la esperanza de seguir formando jugadores de alto nivel. Sin embargo, indicó una variable clave para el éxito: “Este éxodo lo que hizo, levantó el techo a todos los que emigraron, llámese jugadores, llámese entrenadores, y ese salto de calidad competitiva nos dio a nosotros la posibilidad de situarnos en el lugar que estábamos”.
El objetivo, según Magnano, debe ser claro: “Es muy bueno tener un propósito, muy bueno tener un sueño. El tema es, para que se te cumplan esos sueños o tenerlos al alcance de la mano, le tenés que dar de comer a los sueños”.
La meta es trabajar para que Argentina vuelva a posicionarse “dentro de los 8 mejores equipos del mundo”.
Respecto al fin de su ciclo en la Selección Argentina, Magnano aclaró que no le afectó el “no nombramiento”, sino la manera en que se manejó la situación.
“Estuve 12 años en la selección. Creo que lo que a mí me lastima mucho es la falta de consideración”, afirmó. Explicó que aceptó ingresar en una terna para competir por el puesto, pero la curiosidad fue que nunca fue incluido: “Nunca estuve dentro de esos tres, eso es lo que a mí me fastidió, pero ojo que yo seguí durmiendo bien, no me quitó el sueño, en absoluto”.
Sobre su retiro como director técnico, el reconocido por su gestualidad histriónica y su famosa corrida tras la palomita de Manu Ginóbili, reveló una sensación de paz.
“Una cosa curiosa es que no extraño absolutamente nada. Lo que dejé fue de dirigir básquetbol. No extraño nada, porque yo hago una reflexión muy curiosa: Aprender a decir que no”.
“Me siento muy bien, muy cómodo haciendo lo que hago sin dirigir”, aclaró.
De este modo, el DT puso énfasis en el principio de su trayectoria: “Lo más interesante de esto, de las decisiones, es hacerse cargo”, sentenció.
Sobre su próxima visita, Magnano detalló el propósito: “El campus tiene la curiosidad de vivencias curiosas desde lo personal, desde lo social, como cuestiones técnicas, tácticas, físicas, psicológicas, que indudablemente van a ampliar el campo de acción de los chicos que van”.
En este punto, puso énfasis en el objetivo formativo del próximo encuentro en la tierra colorada: “Utilizando el básquetbol, en el buen sentido, utilizando el básquetbol para desarrollarnos no solamente como potenciales jugadores futuros, sino también como personas”.
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