El empresario misionero Carlos Beigbeder advirtió que el consumo sigue deprimido y que el repunte de fin de año será leve. Dijo que los altos costos operativos y laborales frenan la recuperación del comercio y pidió una reforma laboral que incentive la contratación.
El empresario misionero Carlos Beigbeder, propietario de la distribuidora Jota Be, analizó la situación actual del comercio minorista y mayorista en Misiones, las expectativas de ventas para fin de año y su visión sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.
Beigbeder sostuvo que, aunque históricamente las últimas semanas de diciembre muestran un leve repunte por las compras de las fiestas, este año no se esperan grandes cambios. “Normalmente tenés un pico para la última semana de diciembre donde la gente se abastece para pasar las dos fiestas, pero la realidad indica otra cosa. El dinero no abunda ni alcanza, y tendremos un fin de año con un pequeño pico, pero nada extraordinario”, señaló.
El empresario explicó que las ventas continúan bajas y que la población prioriza los consumos básicos. “Siempre la comida y la bebida son lo último que se deja de consumir. Vas a achicar antes las salidas al cine o a un restaurante, pero no podés dejar de comer. Sin embargo, aun en este rubro, las ventas se achicaron y la rentabilidad cayó mucho más que la facturación”, indicó.
Sobre la evolución de los precios, Beigbeder aseguró que el panorama es más estable que en años anteriores, aunque la inflación sigue afectando. “Tenemos un esquema inflacionario mucho menor al del gobierno anterior, pero seguimos con inflación. Los productos navideños no van a estar por encima del ritmo inflacionario, incluso un poco por debajo, porque hay baja en las ventas. Hoy los comercios prefieren ir con márgenes muy ajustados para poder vender”, explicó.
También mencionó los cambios en los hábitos de consumo: “Antes se compraban turrones, sidras y pan dulces grandes; hoy se eligen versiones más chicas o más económicas. La gente consume menos y ya no hay reuniones familiares tan numerosas como antes. Todo eso repercute en el tipo y la cantidad de productos que se venden”.
El empresario advirtió que los costos operativos siguen en alza y golpean al sector: “Pagamos luz, agua, sueldos, combustible y alquileres. Desde que cambió el gobierno, los costos se duplicaron o más, mientras las ventas cayeron casi a la mitad. Muchos comercios cerraron y otros se achicaron. Es un momento de replanteo. Vivir con inflación ocultaba errores de gestión; hoy esos errores quedan a la vista”.
Consultado sobre la posible reforma laboral, Beigbeder sostuvo que “el problema principal no es despedir, sino contratar”. “Tomar un trabajador es muy caro. No por lo que cobra el empleado, sino por lo que paga la empresa para tenerlo. A vos te sale un 60 % más de lo que la persona se lleva al bolsillo. Si esos costos bajaran, sin duda se podría contratar más gente”, subrayó.
El empresario aclaró que el alto costo laboral no se traduce en mejores beneficios para el trabajador. “El empleado cobra poco, pero el empleador paga mucho al Estado. Una parte va a jubilación y obra social, pero no todo. Hay un gran porcentaje que se pierde en el sistema y no se sabe a dónde va”, criticó.
Sobre los proyectos de tope a las indemnizaciones, consideró que “sería necesario revisar el esquema”. “Cuando despedís a alguien te puede costar millones, y hay casos en Misiones donde las indemnizaciones ajustadas por inflación terminan siendo mortales para las empresas. Se debería poner un tope razonable para no ahogar al empleador”, opinó.
Finalmente, Beigbeder remarcó que una reforma laboral debe buscar equilibrio: “No se trata de eliminar derechos, sino de hacer sostenible la contratación. Mientras los costos sigan tan altos, no se generará empleo. El sistema actual desalienta a quien quiere invertir o crecer”.







