La psicóloga Romina Silva explicó que los trastornos de la conducta alimentaria se presentan cada vez con más frecuencia en niñas y adolescentes, muchas veces como consecuencia de los ideales de belleza impuestos por redes sociales y la presión social por la delgadez.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, que se conmemorará el 30 de noviembre, la licenciada Romina Silva MP 535, especialista en atención a pacientes con obesidad y trastornos alimentarios, analizó el vínculo entre imagen corporal, redes sociales y salud mental.
“La imagen corporal es una construcción multicausal. No se trata solo de cómo nos vemos, sino también de cómo nos sentimos y cómo nos enseñaron a vernos desde chicos. Lo que nos dijeron sobre nuestro cuerpo, las comparaciones y los ideales de belleza de cada época influyen muchísimo en cómo nos relacionamos con el mundo”, afirmó en el streaming Sala Cinco.
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La especialista señaló que las redes sociales profundizaron la disconformidad con el cuerpo, especialmente en etapas tempranas del desarrollo. “Hubo un aumento en las consultas, incluso en niñas de 8 o 9 años que ya muestran inconformidad con su cuerpo. Esto puede derivar en un trastorno de la conducta alimentaria, no necesariamente, pero va de la mano”, sostuvo.
En ese sentido, Silva reveló que Argentina presenta uno de los índices más altos de trastornos alimentarios de la región, y que la mayoría de los casos se da en mujeres jóvenes.
“De cada diez personas que lo padecen, ocho son mujeres. La adolescencia es el momento más propicio por los cambios corporales y la búsqueda de una nueva identidad. Es una etapa donde el ideal de delgadez y de lo saludable como sinónimo de valor personal se impone con mucha fuerza”, afirmó.
Consultada sobre las señales de alerta, la psicóloga precisó: “Hay dos grandes tipos de trastornos: la anorexia y la bulimia. En la anorexia vemos rasgos obsesivos como rigidez con la alimentación, control del horario, rechazo a comer fuera de casa y una preocupación extrema por el peso y la imagen”.
Mientras que en el caso de la bulimia, en cambio, “hay impulsividad, ingestas de grandes cantidades de comida seguidas por conductas compensatorias, como el vómito”.
Silva remarcó que los familiares deben observar ciertos comportamientos cotidianos. “Si una adolescente evita comer acompañado, pasa demasiado tiempo mirándose al espejo o empieza a esconder el cuerpo, son señales que no deben pasarse por alto. Pero es clave que el entorno no transforme la comida en un campo de batalla, porque eso refuerza el problema. Hay que abordar la raíz emocional, no solo lo que se ve”.
Finalmente, invitó a reflexionar sobre la necesidad de una mirada más empática hacia los cuerpos diversos. “Vivimos en una cultura que asocia delgadez con salud y éxito. Eso genera exclusión, culpa y sufrimiento. Necesitamos hablar más de aceptación y de salud integral, no solo estética”, consideró.
Para quienes necesiten atención profesional, Silva atiende en el espacio de bienestar Idún, ubicado sobre avenida Lavalle casi Ituzaingó, Posadas.
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— misionesonline.net (@misionesonline) November 12, 2025

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