La ONU exige una investigación urgente por la masacre en Río de Janeiro durante el operativo policial contra el Comando Vermelho

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió este miércoles una investigación inmediata e independiente sobre las operaciones policiales en Río de Janeiro que dejaron al menos 132 muertos, la cifra más alta registrada en una acción de este tipo en la historia reciente de Brasil.

El organismo internacional, dirigido por Volker Türk, expresó estar “horrorizado” por la magnitud de la violencia y recordó a las autoridades brasileñas sus obligaciones ante el derecho internacional, especialmente en materia de uso proporcional de la fuerza y respeto a la vida.

Las escenas en las calles de Río son dramáticas: decenas de cadáveres se acumulan en las zonas más afectadas y vecinos trasladan los cuerpos en camionetas hacia puntos donde la Defensa Civil realiza las tareas de recolección. Las estimaciones locales advierten que el número de víctimas podría superar las 190 en las próximas horas.

El operativo, que movilizó a unos 2.500 agentes, tenía como objetivo ejecutar más de 100 órdenes de arresto contra miembros del Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales del país. La intervención se desarrolló en los complejos de favelas Alemão y Penha, en la zona norte de la ciudad, considerados bastiones de la banda.

De acuerdo con los reportes oficiales, entre los fallecidos hay 60 presuntos sospechosos y cuatro policías, además de al menos 11 heridos, entre agentes y civiles.

La violencia transformó el paisaje urbano de Río. Calles vacías, locales cerrados y barrios enteros paralizados por el miedo fueron la postal de una ciudad acostumbrada al ruido y al movimiento. En lugares emblemáticos como Tijuca, Vila Isabel o Botafogo, la actividad nocturna desapareció por completo.

“Parece la pandemia”, dijo una vecina en la Praça Varnhagen, al describir el silencio de las calles. En zonas tradicionalmente animadas, como el Boulevard 28 de Setembro o la Rua Arnaldo Quintela, bares y restaurantes cerraron temprano, mientras la policía mantenía controles en accesos y avenidas principales.

Durante la madrugada, la alcaldía de Río de Janeiro informó que todas las vías quedaron habilitadas tras el levantamiento de los bloqueos implementados durante la operación. La última en reabrirse fue la autopista Grajaú-Jacarepaguá, que conecta la zona norte con la suroeste de la ciudad.

Pese al restablecimiento parcial de la normalidad, el clima en Río sigue siendo de tensión y duelo. La ONU insiste en que las autoridades brasileñas deben garantizar una investigación transparente sobre lo ocurrido y asegurar que los responsables de las ejecuciones extrajudiciales y el uso excesivo de la fuerza rindan cuentas ante la justicia.

FUENTE: Infobae.

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