Las fuerzas de seguridad francesas intensifican la búsqueda de cuatro individuos tras el robo “cinematográfico” que golpeó al Museo del Louvre esta mañana.
Los delincuentes sustrajeron al menos ocho joyas de la colección de la Corona Francesa, cuyo valor patrimonial es “incalculable”, según el ministro del interior.
El golpe se produjo en la Galería de Apolo, apenas instantes después de que el museo abrió sus puertas al público, entre las 09:30 y las 09:40 locales.
La Fiscalía de París calificó el suceso como “robo en banda organizada”. Esta acción movilizó a brigadas especializadas, pues el botín posee una trascendencia histórica única.
El asalto duró solo siete minutos y demostró una planificación exhaustiva. Para acceder, los ahora prófugos fingieron ser obreros y utilizaron un camión con plataforma elevadora, utilizado en las obras en la fachada del Sena.
El método y las herramientas profesionales abandonadas, radiales y soplete, indican que son un equipo criminal altamente experimentado.
Como única pista, la policía halló la corona de la Emperatriz Eugenia, una de las nueve piezas robadas, con daños considerables cerca del museo. Este hallazgo sugiere una huida apresurada. Sin embargo, el resto de las valiosas joyas continúa desaparecido.
Las autoridades ahora temen que el tesoro sea desmantelado. La principal hipótesis es que las gemas históricas serán separadas de sus monturas para borrar su procedencia y facilitar su venta. El Louvre, por su parte, permanece cerrado mientras Francia asimila el golpe a su patrimonio.

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